El municipio Catatumbo del estado Zulia, un pueblo icónico, ganadero, pecuario y agrícola, importante para la producción de diversos rubros para el consumo de la región y el país; un pueblo que brillaba como el relámpago que lleva su mismo nombre, y que hoy día se ha ensombrecido con las nubes de las lluvias que han inundado sus fértiles tierras.
Hace tres meses, las intensas precipitaciones acaecidas en el Sur del Lago, provocaron la ruptura del muro de contención del Río Zulia y su desborde cambió drásticamente la vida de los habitantes y productores de los sectores Caño Caimán y Caña Dulce, quienes veían como sus unidades de producción quedaban bajo las aguas y no había nada que pudieran hacer.
Maite Canova, productora de Caño Caimán, recordó con nostalgia como la madrugada en que el muro se quebranto, ella junto a su familia, debieron trasladar su ganado hacía otro lugar para poder salvaguardarlo de las aguas, las cuales sobrepasan el metro y medio de altura y casi llegaban al techo de las viviendas.
«Yo me desperté en la madrugada sobresaltada y junto a mi familia procuramos sacar a los animales para salvarlos, hay colegas que han tenido que enviar su ganado a otros estados porque aquí seguimos inundados, nosotros solo queremos que se solucione este problema para seguir trabajando»
expresó la productora.
Comunidad afectada
Está situación no solo afectó al sector productivo sino además a unas 200 familias de Caño Caimán, quienes llenos de dolor y tristeza, veían como sus enseres se perdían, muchas de ellas tuvieron que abandonar sus hogares pues quedaron inhabitables y bajo las aguas.
Algunas de estás familias acudieron a refugios temporales, dónde permanecen a la espera para ser reubicados; otras por su parte han decidido construir ranchos improvisados sobre diques de arena para evitar inundarse nuevamente, como es el caso de Maryolis Brito, quien arrancó el techo de su vivienda para construir un pequeño refugio de lata donde ella y su familia pasan los días, a la espera de que se repare el muro y que logre secarse la tierra y así poder volver a habitar su hogar.
«El día e la inundación me tocó salir desesperada con mi abuela de 80 años, otro tío también mayor y mis hijos, fue horrible, el agua venía de todos lados, perdimos todo y nos ha tocado refugiarnos en un rancho de latas porque no tenemos donde ir. Le hacemos un llamado al Gobierno para que nos ayude porque tememos que en cualquier momento el agua nos desaparezca»
resaltó Brito.
Las corrientes intermitentes que fluyen del río han provocado además que la única vía de acceso, la carretera nacional Encontrados-El Guayabo, socavara a la altura del sector El Rull, dejando incomunicadas a comunidades enteras.
Acciones
Ante esta situación, el Gobierno Nacional y Regional se pronunciaron e iniciaron una serie de acciones para ayudar al pueblo del Sur del Lago, como la instalación de centros de acopio para recolectar ayuda (alimentos, agua, ropa, entre otros), que fueron enviados para beneficiar a las familias afectadas; además de comenzar con los trabajos de reparación del muro de contención, los cuales según la misma comunidad han sido intermitentes y han tenido que asumirlos la Asociación de Ganaderos del Sur del Lago y la comunidad de la zona, quienes dicen sentirse engañados, decepcionados y olvidados por las autoridades, pues no terminando de solucionar el problema.
Para lograr solventar la situación, los ganaderos y productores del eje occidental, han organizado una subasta para recaudar fondos destinados a seguir con las labores del cierre del boquete.
En un primer esfuerzo, este grupo ejecutó algunos trabajos para el desvío del cauce del río Zulia, y con lo colectado en la subasta, esperan poder adquirir e instalar unas escolleras que permita que el caudal del cuerpo de agua se direccione por el desvío construido.
Pero la historia no termina allí, a pesar de los esfuerzos de lo los habitantes y productores de Catatumbo, hacen falta otras acciones donde el Gobierno debe intervenir y la clave para solventar esta situación es la inversión, puesto que sin tapar el boquete seguiría la misma situación en las venideras temporada de lluvias; además que de no repararse la carretera nacional, seguiría este pueblo incomunicado y la economía del país seguiría decreciendo cada vez más.
«Yo le pido a las autoridades que juntos a nosotros se aboquen a la emergencia que estamos pasando, esto no es algo que vaya a beneficiar solo al sector productivo sino además a todas esa familas que hoy día no cuentan con un hogar digno a causa de las inundaciones», dijo Nicola Fabosso, presidente de la Asociación Nacional de Criaderos de Búfalos.
Actualmente, unas 160 mil hectáreas han sido afectadas y las dimensiones de los daños son aún inciertos debido a que las tierras se encuentran bajo un espejo de agua que parece no tener fin.
RED DIGITAL NOTICIAS/ María Villanueva
