Un total de 146 ciudadanos venezolanos repatriados desde Estados Unidos vivieron de cerca la tragedia del vuelo 164 al enfrentar un sismo en La Guaira.
Los afectados estaban hospedados en el Hotel Santuario La Llanada para cumplir con diversos protocolos sanitarios y migratorios establecidos por las autoridades de la nación.
El edificio principal de la instalación colapsó casi por completo debido al fuerte movimiento telúrico generando un escenario de total incertidumbre entre los sobrevivientes presentes.
Sin embargo, algunos de los pasajeros salvaron sus vidas de la tragedia del vuelo 164 por retrasos fortuitos en los trámites de identificación coordinados por los cuerpos de seguridad del Estado.
Uno de los testimonios indica que el retraso para realizar una llamada telefónica familiar impidió ingresar a la estructura central antes del colapso físico total.
Además, el reporte gubernamental detallaba la llegada de un grupo compuesto por ciento veinte hombres, diecinueve mujeres y siete menores de edad en el sitio.
Detalles sobre la tragedia del vuelo 164
La opinión pública sigue esperando datos oficiales sobre el impacto real que dejó la tragedia del vuelo en esta región del territorio venezolano afectado.
Por eso, los equipos periodísticos han solicitado información a los encargados de la misión de retorno sin obtener respuestas institucionales hasta el momento de hoy.
Mientras que voceros del Departamento de Seguridad Nacional estadounidense indicaron que a los ciudadanos extranjeros los devolvieron de manera segura a su país de origen.
Por lo tanto, la responsabilidad legal de las agencias norteamericanas culminó inmediatamente cuando los migrantes salieron formalmente de su custodia en los aeropuertos receptores designados.
Los testimonios recolectados de la tragedia de quienes venían en el vuelo 164 confirman que las labores de salvamento iniciales fueron ejecutadas por los mismos sobrevivientes que lograron salir ilesos de los escombros acumulados allí.
Varios ciudadanos atrapados relataron las difíciles condiciones vividas bajo la oscuridad del techo desplomado mientras intentaban remover los bloques de cemento para escapar con vida.
Finalmente, las mujeres albergadas en las habitaciones colapsadas colaboraron mutuamente para encontrar aberturas funcionales que les permitieran salir hacia las zonas exteriores que estaban despejadas.
Los ciudadanos organizados lograron abrir vías de evacuación en el tercer piso garantizando la supervivencia de personas afectadas por el inesperado desastre natural acontecido allí.
