Muchos cocineros domésticos han comenzado a aplicar el truco del vinagre al freír huevos, ya que permite mejorar la textura y evitar que la clara se desparrame.
Aunque freír un huevo parece sencillo, diversos factores pueden complicar el resultado final. Sin embargo, este método casero ofrece una solución práctica que funciona en la mayoría de las preparaciones y recetas.
El ácido del vinagre actúa directamente sobre la clara, lo que facilita que coagule más rápido y mantenga una forma más compacta durante el tiempo de cocción.
Además, este truco del vinagre reduce el riesgo de que el huevo se pegue a la sartén. Especialmente cuando no se utiliza un utensilio antiadherente o se cocina con poco aceite.
Los bordes también quedan más controlados, lo que permite obtener un huevo visualmente más prolijo sin alterar el sabor, ya que el vinagre se evapora rápidamente.
Cómo aplicar el truco del vinagre para obtener mejores resultados
Para usar correctamente el truco del vinagre, se recomienda calentar la sartén con aceite y agregar apenas unas gotas antes de incorporar el huevo.
Luego, es conveniente esparcir el vinagre con una servilleta para distribuirlo de manera uniforme, lo que ayuda a activar su efecto coagulante sobre la clara.
Este método resulta especialmente útil cuando se busca una clara firme por fuera y suave por dentro, manteniendo una cocción equilibrada sin quemar los bordes.
Asimismo, es ideal para quienes desean un huevo frito más estético, ya que la forma se conserva mejor y el resultado final luce más compacto.
El truco también puede aplicarse cuando la sartén presenta desgaste, ya que ayuda a evitar que el huevo se adhiera y dificulte la limpieza posterior.
Finalmente, el truco del vinagre se ha vuelto tendencia por su simplicidad, demostrando que pequeños ajustes pueden mejorar significativamente técnicas culinarias cotidianas.




