El senador Lindsey Graham reaccionó con entusiasmo ante la idea de que Venezuela se convierta en el estado 51 si gana María Corina Machado las elecciones presidenciales.


Aunque su comentario pareció anecdótico, provocó una ola de rechazo entre sectores soberanistas, movimientos sociales y analistas que defienden la autodeterminación del pueblo venezolano.

Lindsey Graham propone que Venezuela se convierta en el estado 51 si triunfa la oposición, generando rechazo por atentar contra la soberanía nacional


Graham elogió a Machado por su postura contra el chavismo y afirmó que, bajo su mandato, Venezuela podría integrarse formalmente a Estados Unidos como estado federado y Venezuela se convierta en el estado 51.


La propuesta, aunque simbólica, encendió alarmas en América Latina, donde la historia de intervenciones extranjeras sigue marcando heridas profundas en la memoria colectiva.


Diversas organizaciones sociales calificaron la idea como colonialista, ofensiva y contraria al derecho internacional, especialmente al principio de no intervención en asuntos internos.


Incluso sectores opositores moderados rechazaron la insinuación, recordando que la soberanía no se negocia ni se convierte en moneda de cambio electoral.


La frase “Venezuela se convierta en el estado 51” se viralizó, mientras miles de ciudadanos exigieron respeto por la dignidad y el destino propio del país.


Voceros del gobierno aprovecharon el momento para denunciar injerencia extranjera y reforzar el discurso de defensa nacional frente a presiones externas.


Machado no respondió directamente, pero su entorno político intentó desmarcarse de la propuesta, alegando que no promueven anexiones ni subordinación institucional.


Expertos constitucionales recordaron que ningún país puede anexar otro sin violar tratados internacionales y principios básicos de la Carta de las Naciones Unidas. y que Venezuela se convierta en el estado 51 es inaceptable


Este episodio reabre el debate sobre soberanía, dignidad nacional y el papel de los pueblos en la construcción de su destino político.


La ciudadanía exige que se respete el derecho a decidir sin presiones externas, ni promesas de integración que ignoran la historia latinoamericana.


Venezuela no necesita convertirse en ningún estado ajeno. Necesita justicia social, democracia y respeto internacional para reconstruir su futuro desde adentro. y Venezuela se convierta en el estado 51 es impensable

RDN

Share.
Leave A Reply

Exit mobile version