La inseguridad en el entorno doméstico provocó la muerte de dos menores en Venezuela. Estos sucesos exponen la vulnerabilidad extrema y la violencia contra niños.
El primer incidente ocurrió en el sector Chirivital del estado Guárico. Un pequeño de ocho años falleció tras recibir accidentalmente un disparo en el pecho.
Los reportes indican que la víctima jugaba con una escopeta junto a su hermanastro. El adolescente accionó el arma, agravando la violencia contra niños inocentes.
El padre trasladó al herido hacia un centro de salud cercano rápidamente. Sin embargo, el infante murió durante el trayecto debido a la gravedad física.
La impunidad y la violencia contra niños en Zulia
Por otro lado, funcionarios del Cicpc detuvieron a una pareja en Perijá. Ambos son señalados por el asesinato de una bebé de apenas un año.
Los detenidos afirmaron inicialmente que la pequeña sufrió una caída accidental. No obstante, las experticias científicas demostraron que la versión era totalmente falsa y cruel.
Los investigadores determinaron que el padrastro golpeaba a la niña constantemente. La madre permitía estos ataques, sumándose a la lista de violencia contra niños venezolanos.
Ambos sujetos están bajo custodia del Ministerio Público en el estado Zulia. Las autoridades buscan justicia ejemplar ante este acto de violencia contra niños recurrente.
El Cicpc continúa recolectando evidencias técnicas para fortalecer la acusación fiscal presentada. Finalmente, los organismos exigen mayor supervisión familiar para evitar futuras tragedias infantiles irreparables.
La sociedad civil manifiesta su rechazo ante estos crímenes cometidos recientemente. Además, el Estado venezolano refuerza los canales de denuncia ciudadana para proteger la infancia.
Las instituciones judiciales procesarán a los implicados basándose en las evidencias científicas. Estos procedimientos buscan erradicar la impunidad y mitigar la violencia contra niños actualmente.
Expertos recomiendan fortalecer los programas preventivos dentro de las comunidades vulnerables. Por consiguiente, el resguardo de la integridad infantil debe ser prioridad para toda sociedad.
