
Fueron apenas dos minutos y dos segundos en los que la vida de un noble caballo y de un puñado de personas cambió para siempre. Se trata de Rich Silver, el pura sangre montado por el jockey venezolano Sonny León, que asombró al mundo con su triunfo en el Derby de Kentucky, una de las clásicas competencias que conforman la Triple Corona del turf de Estados Unidos y provocó un batacazo en las apuestas que no se daba desde hace 109 años y que dejó boquiabierto a nada más y a nada menos que a Donald Trump, magnate vitalicio y expresidente del país norteamericano.
Un simple ejemplo basta para entender el impacto que causó en las taquillas: aquel que ponía dos dólares por Rich Silver se llevaba 4 mil billetes verdes.
El caballo, que hasta el viernes no figuraba entre los participantes, nunca había sido de la partida de un evento grande del turf.
Tampoco lo había hecho León, el jinete que le dedicó la victoria a su país. «Ganamos el Kentucky Derby. Lo hicimos, Venezuela», escribió en su cuenta de Twitter el jockey tras su fabuloso triunfo.
RDN/AGENCIA

