Un dramático suceso conmocionó a la comunidad de la urbanización La Gran Villa, en el municipio Obispos del estado Barinas, donde las fuerzas de seguridad lograron rescatar sanas y salvas a dos menores de edad que permanecían en cautiverio. El operativo, que se prolongó por más de 12 horas de tensión y complejas negociaciones, culminó con la entrega del presunto homicida de Karla Carolina Hernández y Wilfredo Serrano, una pareja de esposos muy respetada en la localidad.
Detalles de un operativo de alta tensión
La emergencia se inició en horas de la mañana en el Bloque 10 del mencionado urbanismo, cuando el agresor irrumpió de forma violenta en el apartamento de la familia. Tras cometer el doble asesinato con un arma de fuego, el sujeto se atrincheró en la vivienda manteniendo como rehenes a las dos hijas de las víctimas, de 7 y 13 años de edad. Vecinos de la zona alertaron de inmediato a las autoridades al escuchar las detonaciones, lo que desencadenó un despliegue policial sin precedentes en el sector.
Ante la gravedad de la situación, el director nacional del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), Douglas Rico, asumió de manera directa la supervisión de las operaciones en el sitio. El perímetro fue acordonado por un contingente mixto integrado por funcionarios de la Dirección de Inteligencia Estratégica (DIE), el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y el Cuerpo de Policía del Estado Barinas (CPEB).
Negociación, entrega y rescate de las menores
Las labores de mediación se extendieron durante todo el día. El captor, quien inicialmente se mostraba hostil, condicionó su rendición a la presencia de representantes del Ministerio Público y de un líder religioso para garantizar su integridad física. Tras horas de un exhaustivo trabajo psicológico por parte de los negociadores del Cicpc, el hombre accedió a deponer su actitud, entregó las armas de fuego a los funcionarios y liberó a las dos niñas.
Las menores de edad fueron evaluadas de inmediato por personal médico y de asistencia social para constatar su estado físico y brindarles el apoyo psicológico necesario tras la traumática experiencia. Por su parte, el detenido fue trasladado bajo estrictas medidas de seguridad y quedó a la orden de la Fiscalía del Ministerio Público para el desarrollo de las investigaciones correspondientes y la imputación de los cargos penales.
Móvil del crimen bajo investigación
Las primeras indagaciones de la policía científica sugieren que el trágico desenlace estuvo motivado por una fuerte disputa económica relacionada con una deuda pendiente de miles de dólares, lo que habría llevado al agresor a tomar la drástica y violenta determinación. Las víctimas, Karla Carolina Hernández y Wilfredo Serrano, eran oriundas de la población de Apurito, en el estado Apure, y gozaban del aprecio de la comunidad cristiana local, cuyos miembros han expresado su profundo dolor y exigido que se aplique todo el peso de la ley sobre el responsable.

