Una inusual y violenta tormenta de lluvia, viento y granizo de proporciones destructivas azotó la tarde y noche del sábado 3 de octubre de 2026 a la ciudad de Asunción y a varias localidades del departamento Central en Paraguay. El fenómeno meteorológico, caracterizado por la caída de bloques de hielo que alcanzaron el tamaño de pelotas de tenis y ráfagas de viento cercanas a los 100 kilómetros por hora, tomó por sorpresa a miles de ciudadanos que debieron buscar refugio de emergencia ante la violencia del impacto. Los daños materiales reportados son millonarios, afectando gravemente a la infraestructura urbana, viviendas y cientos de vehículos particulares.
Un escenario de devastación en el área metropolitana
El temporal se ensañó con especial fuerza en diversos barrios de la capital paraguaya, como Barrio Obrero, Pinozá, Santa Ana y el microcentro, donde en cuestión de minutos las calles y jardines quedaron completamente cubiertos por un espeso manto blanco de hielo. Sin embargo, la furia de la tormenta no se limitó a Asunción; ciudades aledañas del departamento Central como Lambaré, Luque, Ñemby, San Lorenzo, Fernando de la Mora y Villa Elisa también registraron severas afectaciones. Los ciudadanos compartieron a través de redes sociales impactantes registros audiovisuales que daban cuenta de la magnitud de las piedras de granizo, algunas de las cuales superaron los 10 centímetros de diámetro.
Graves daños materiales e infraestructura afectada
Los destrozos en el parque automotor fueron masivos. Cientos de conductores que transitaban por importantes arterias viales, como la avenida Eusebio Ayala en Asunción, se vieron obligados a desviar su rumbo hacia estacionamientos de centros comerciales y estaciones de servicio para intentar proteger sus vehículos. Pese a los esfuerzos, innumerables automóviles terminaron con los parabrisas y lunetas completamente destruidos, además de carrocerías severamente abolladas y perforadas por la fuerza de los impactos. Asimismo, el temporal causó estragos en viviendas particulares, rompiendo techos de tejas y provocando inundaciones localizadas. Incluso centros de salud, como el Instituto Nacional del Cáncer (Incan), reportaron filtraciones de agua y anegamientos en sus áreas de urgencias.
Colapso del sistema eléctrico y respuesta de emergencia
La violencia de las ráfagas de viento y la caída de ramas provocaron un colapso parcial en la red de distribución de energía eléctrica. La Administración Nacional de Electricidad (ANDE) informó que 57 de sus 61 líneas de media tensión de 23.000 voltios quedaron fuera de servicio durante el pico de la tormenta. Ante la gravedad de la situación, la empresa estatal activó el protocolo de «código amarillo» para movilizar cuadrillas técnicas de manera continua y restablecer el servicio en las zonas afectadas de Asunción, Lambaré, Capiatá, Luque y Villa Elisa. Para la jornada del domingo, los operarios habían logrado normalizar gran parte del suministro eléctrico en el área metropolitana .
Explicación científica y pronóstico para las próximas horas
El director de la Dirección de Meteorología e Hidrología (DMH), Eduardo Mingo, explicó a medios locales que, si bien las tormentas severas son típicas de la temporada de primavera en el Cono Sur, la inusual violencia y el tamaño desmedido del granizo registrado en esta ocasión responden a una atmósfera altamente inestable potenciada por la influencia del fenómeno climático de El Niño . Las autoridades meteorológicas instaron a la población a mantenerse alerta, ya que los pronósticos indican que la inestabilidad atmosférica persistirá en la Región Oriental del país, con altas probabilidades de que continúen registrándose lluvias intensas y tormentas eléctricas aisladas.

