En una dura valoración de los resultados de los comicios del pasado 3 de noviembre, el presidente estadounidense, Donald Trump, calificó este domingo de “un gigantesco paso atrás en la historia” la derrota de su Partido Republicano, que perdió la mayoría en ambas cámaras del Congreso.
A través de su plataforma Truth Social, el mandatario expresó su descontento con el balance de las urnas, aunque intentó proyectar optimismo de cara al futuro. “Estados Unidos dio un paso gigantesco hacia atrás en la historia con los resultados de las últimas elecciones”, escribió Trump, para luego sentenciar: “Pero no teman, volveremos, MÁS GRANDES Y MÁS FUERTES QUE NUNCA”.
El mapa del poder en el Capitolio
El escrutinio confirmó un viraje legislativo significativo. Los demócratas aseguraron al menos 54 escaños en el Senado —superando la barrera de los 51 necesarios para garantizar el control de la cámara alta a partir de enero— tras arrebatarles siete bancas a los republicanos. Entre los cambios más resonantes figuran los estados de Texas, donde James Talarico derrotó a Ken Paxton, y Maine, con la victoria de Troy Jackson sobre la veterana senadora Susan Collins. Las contiendas en Alaska y Misisipi aún permanecen sin definirse.
En tanto, en la Cámara de Representantes, las proyecciones de CBS estimaron que los demócratas alcanzarán 256 de las 435 bancas, consolidando una amplia ventaja frente a las 214 que ostentaban previamente. El líder de la bancada demócrata, Hakeem Jeffries, afirmó que su partido se encamina a ganar “al menos 255” escaños, a la espera de que se cierren los recuentos en los distritos pendientes.
La lectura y los movimientos de la Casa Blanca
Las reacciones del jefe de Estado no se hicieron esperar desde la misma noche electoral. Si bien inicialmente declaró a Politico su disposición a “trabajar con los demócratas”, posteriormente advirtió a la cadena CBS sobre su carta magna en el legislativo: “el poder supremo del veto”.
El miércoles, el mandatario evaluó que los republicanos habrían obtenido la victoria si su nombre hubiese figurado en las boletas, y atribuyó el revés a candidatos locales que, a su juicio, no lograron capitalizar el entusiasmo de sus concentraciones públicas. Asimismo, reconoció como “en gran parte cierto” el impacto del costo de la energía —derivado del conflicto con Irán— en el ánimo del electorado, aunque defendió la intervención bélica al asegurar que “valió la pena”.
La derrota legislativa desencadenó además movimientos inmediatos en el ala oeste. Tras calificar al Senado de “obstáculo” y anticipar despidos, Trump anunció el sábado que Stephen Miller asumirá este lunes 9 como nuevo jefe de gabinete, en reemplazo de Susie Wiles. En el plano judicial, el mandatario ordenó al Departamento de Justicia abrir una investigación sobre lo que calificó de “extorsión al más alto nivel”, en alusión a las advertencias demócratas sobre posibles juicios políticos a altos funcionarios republicanos.
Próximos pasos en el horizonte legislativo
Con el cambio de correlación de fuerzas, la pulseada política ya se traslada a la renovación de las cúpulas parlamentarias. Hakeem Jeffries oficializó su postulación para presidir la Cámara de Representantes en la votación prevista para principios de enero. Por el lado republicano, el actual presidente de la cámara baja, Mike Johnson, optó por no disputar el liderazgo de la minoría, un cargo que ahora se disputan internamente Jim Jordan y Steve Scalise, mientras los demócratas definirán sus autoridades entre el 18 y el 19 de noviembre.
El tono de confrontación augura un periodo de alta tensión institucional. Desde el bando demócrata, el líder de la mayoría en el Senado, Chuck Schumer, advirtió que cada vez que el presidente “desafíe la voluntad del pueblo estadounidense”, su partido lo mantendrá “enredado en alambre de púas legislativo”.
Fuente: Alberto News

