En un giro drástico para la política y la economía de Paraguay, Pedro Alliana juró este viernes como el nuevo presidente de la República ante el Congreso Nacional. La asunción se produjo apenas minutos después de que el Legislativo concretara la destitución de Santiago Peña, una decisión precipitada por la severa crisis financiera desatada tras el colapso de Ueno Bank. En su primer mensaje oficial a la nación, Alliana buscó calmar las tensiones sociales y prometió medidas drásticas para resarcir a los millones de ciudadanos afectados por la situación de la entidad financiera.
El detonante: La disolución de Ueno Bank y el congelamiento de fondos
La crisis institucional escaló rápidamente luego de que el Banco Central del Paraguay (BCP) ordenara la disolución de Ueno Bank a principios de esta semana. La medida dejó en una situación de extrema vulnerabilidad a cerca de 2,94 millones de clientes, cuyos fondos permanecen completamente congelados. El impacto de la intervención estatal no solo golpeó a los ahorristas particulares, sino que también comprometió los recursos de importantes cajas de pensiones públicas, entre ellas las del Instituto de Previsión Social (IPS), lo que encendió las alarmas sobre la estabilidad del sistema previsional y financiero del país.
Compromiso presidencial para el resarcimiento de las víctimas
Durante su discurso de investidura, el presidente Pedro Alliana enfatizó que su prioridad inmediata será la restitución total de los fondos a los ciudadanos afectados por lo que calificó como un «descalabro financiero». El mandatario aseguró que ningún compatriota que atraviese por este momento difícil quedará desamparado y garantizó una compensación plena. «Lo que vengo a prometer es concreto: los compatriotas que hoy atraviesan un momento difícil a consecuencia del descalabro financiero serán compensados plenamente, no los vamos a dejar solos», aseveró con contundencia desde el estrado del Congreso.
Instrucciones drásticas y un llamado a la gestión interna
Para asegurar el cumplimiento de esta promesa, Alliana ordenó la ejecución inmediata de planes de contingencia destinados a priorizar el pago a los pequeños ahorristas y a los sectores menos favorecidos. Asimismo, el nuevo gobernante envió un mensaje enérgico a su gabinete ministerial, exigiendo resultados rápidos y sin titubeos en el manejo de la emergencia. «No quiero a ningún tibio a cargo de esta misión, quiero resultados», sentenció Alliana, quien además anunció un cambio de enfoque en la gestión pública al solicitar a sus ministros restringir los viajes al exterior únicamente a razones de extrema e impostergable necesidad para concentrar todos los esfuerzos en el territorio nacional.

