La tarde madrileña se tiñó de tensión cuando ocurrió la agresión a Luis Rubiales durante la presentación de su polémico libro, generando conmoción inmediata.
El expresidente de la RFEF estrenaba su obra “Matar a Rubiales”, en un acto que buscaba reivindicar su versión tras el escándalo con Jenni Hermoso.
El evento, celebrado en un céntrico local de Madrid, reunió a periodistas y simpatizantes, pero la violencia irrumpió inesperadamente, alterando el ambiente solemne.
Gonzalo Sichar, editor del libro, defendía la publicación como “valiente”, cuando un hombre irrumpió gritando contra Rubiales y lanzándole huevos desde el fondo.
El exdirigente esquivó los proyectiles, mientras asistentes reaccionaban con sorpresa y nerviosismo, antes de que el agresor fuera reducido y entregado a la Policía.
Agresión a Luis Rubiales sacude presentación y divide opiniones
La agresión a Luis Rubiales tomó un giro inesperado cuando trascendió que el atacante podría ser su propio tío, aumentando la polémica familiar.
Rubiales, tras recuperar el control del acto, aseguró que no cederá ante presiones y calificó a sus detractores como “cobardes intolerantes”.
El exdirigente Luis Rubiales reiteró que nunca pedirá disculpas a Jenni Hermoso, insistiendo en que las acusaciones forman parte de una campaña para destruirlo con agresión como el ocurrido en el acto.
Además, aprovechó el incidente para arremeter contra figuras políticas y deportivas, incluyendo al presidente Pedro Sánchez y al dirigente Javier Tebas.
Luego de la agresión Rubiales acusó a Tebas de financiar periodistas para atacarlo, reforzando su narrativa de persecución mediática y política en su contra.
El auditorio, dividido entre apoyo y rechazo, escuchó cómo Rubiales prometía luchar por la verdad y mantener firme su postura frente a críticas.
La agresión a Luis Rubiales reavivó el debate sobre cancelación, polarización social y el impacto de escándalos en figuras públicas.
Finalmente, Rubiales cerró el acto destacando que disfruta de su familia y que seguirá defendiendo su versión, pese a los ataques recibidos.

