Una familia cristiana que enseña a sus hijos en casa, y que obtuvo asilo en Estados Unidos hace 15 años debido a la persecución que enfrentaron en Alemania, recibió la orden de ser deportada a su país de origen por parte de la administración Biden.
Uwe y Hannelore Romeike escaparon de Alemania en 2008 después de ser sometidos a un proceso penal por educar a sus cinco hijos en casa. Ahora, tras 15 años, la familia, compuesta por nueve miembros, se ve obligada a abandonar todo lo que conocen, regresar a Alemania y enfrentar la posibilidad de ser procesados legalmente.
«No nos dijeron nada. Realmente no sabemos por qué esto sucede. Nos preguntamos porque no podemos entenderlo», dijo Uwe Romeike a » Fox & Friends Weekend».
La pareja le informó a National Review que, al comienzo de los años 2000, optaron por enviar a sus hijos pequeños a las escuelas públicas de Alemania. Sin embargo, su sorpresa fue considerable cuando examinaron uno de los libros de literatura que utilizaban sus hijos.
«Promovía rezar al diablo en lugar de a Dios, desobedecer a los padres y a los maestros como autoridades. Había historias sobre brujería. Lo único que encontré sobre la fe cristiana fue sobre conejitos y huevos para Pascua», dijo Uwe.
«Recuerdo una historia de uno de esos lectores donde el veredicto era: ‘Dios no te escuchará. Si le preguntas a Satanás, él te ayudará’», añadió contando que muchos de los libros que usaban en las escuelas no estaban disponibles para los padres.
«No se pueden ver todos los libros que usan porque empezaron, hace unos 20 años, a dejarlos en la escuela, supuestamente para no tener que cargar bolsas pesadas. Creemos que es más bien para que los padres no vean lo que contienen», aseguró.
Uwe y Hannelore iniciaron la educación en el hogar en Alemania debido a su deseo de proteger a sus hijos de temas como la magia y la educación sexual explícita impartida en los centros educativos alemanes.
El hombre explicó que la educación en casa en Alemania es ilegal, y por ello decidieron educar clandestinamente a sus hijos para poder seguir sembrando valores cristianos en sus hijos.
«Parece que cuando empezamos en 2006, todo era cada vez más difícil. Tuvieron que pagar multas más altas. Algunos fueron encarcelados», dijo.
Unas semanas después de que la pareja iniciara la instrucción de sus hijos en el hogar, la autoridad se presentó en su residencia y trasladó a sus hijos a la escuela estatal. Finalmente, los oficiales asumieron la tutela de los niños todas las mañanas para llevarlos a la escuela pública y los devolvían a su hogar cada tarde.
«Ese era para nosotros el umbral para marcharnos», afirma Uwe.
La familia Romeike, proveniente de Alemania, decidió mudarse a Estados Unidos después de ser multada por educar a sus hijos en casa. En 2010, recibieron asilo político por parte de un juez de inmigración, pero esta decisión fue revocada al año siguiente por la Junta de Apelaciones de Inmigración, dependiente del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
En 2012, un panel de tres jueces del Sexto Circuito emitió una decisión unánime en contra de la familia, negando que la persecución que enfrentaban los educadores en el hogar alemanes fuera motivo suficiente para recibir asilo, obteniendo el de “estatus de acción diferida indefinida”.
«Lo único que significa es: ‘Podemos tomar medidas, simplemente estamos postergándolas, y en cualquier momento podríamos dejar de posponerlas y tomar las medidas que ellos tengan la capacidad de tomar’», dijo Kevin Boden, abogado de la Asociación de Defensa Legal de la Escuela en el Hogar (HSLDA), que representa a los Romeike.
«Parece que la acción diferida ha sido revocada. Así que ahora estamos en el proceso de mudarnos fuera del país. No les dieron un cronograma específico. Fue: ‘Obtengan sus pasaportes y regresen en cuatro semanas’», agregó para National Review.
La familia sostiene que la administración Biden tiene el poder de ayudarlos para revocar la deportación y así puedan quedarse en el país.
«La deportación a Alemania fracturará a estas familias y expondrá a los Romeike a una nueva persecución en Alemania, donde la educación en el hogar sigue siendo ilegal en casi todos los casos. Pero todavía hay esperanza. El poder ejecutivo de Estados Unidos intervino una vez antes para conceder un respiro a los Romeike, y tiene el poder de hacerlo de nuevo», sostiene HSLDA en una declaración.
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