José Gregorio Rivas Galué, de 62 años, apuñaló a su pareja con un puyón en la parroquia Chiquinquirá, generando alarma entre los vecinos del sector.
El ataque ocurrió el domingo 19 de octubre. Después de herirla, el hombre huyó del sitio, pero los funcionarios de Polimaracaibo iniciaron su búsqueda inmediata.
Los oficiales lo encontraron poco después. Aunque intentó agredirlos con el arma blanca, lograron reducirlo sin que se produjeran más lesiones durante el procedimiento luego que Apuñaló a su pareja con un puyón.
Los agentes verificaron su identidad en el Sistema de Investigación e Información Policial (Siipol) y confirmaron dos antecedentes por violencia y lesiones.
Apuñaló a su pareja con un puyón y tenía antecedentes por violencia
Los registros datan de 1986 y 2016. Esta reincidencia evidencia un patrón de conducta agresiva luego que Apuñaló a su pareja con un puyón que las autoridades no lograron frenar a tiempo.
Los funcionarios trasladaron al detenido al Centro de Coordinación Policial Noreste, ubicado en el parque Vereda del Lago, para continuar el proceso legal.
La Fiscalía Segunda del Ministerio Público asumió el caso por competencia en delitos de violencia contra la mujer, según el comunicado oficial difundido en redes.
Este hecho reabre el debate sobre la reincidencia en agresores y la necesidad urgente de reforzar medidas de protección para víctimas vulnerables.
Además, organizaciones sociales exigen campañas educativas, atención psicológica y sanciones ejemplares para quienes reincidan en violencia doméstica.
La sociedad debe asumir un rol activo en la prevención, denunciando a tiempo y acompañando a las víctimas en sus procesos de recuperación emocional. Apuñaló a su pareja con un puyón
Finalmente, cada mujer merece vivir libre de miedo. El silencio no puede ser cómplice cuando alguien apuñala a su pareja con un puyón sin consecuencias.
La violencia contra la mujer no puede seguir normalizándose. Cada agresión debe enfrentarse con justicia, prevención y conciencia colectiva. Proteger la vida de ellas es responsabilidad de todos, sin excusas ni silencios que perpetúen el daño.

