La delincuencia y la violencia armada cobraron una nueva vida en el sur de Perú. Un joven de nacionalidad venezolana, identificado como Yelvis Daniel Herrera Cabeza, de 18 años, fue asesinado a balazos la noche del pasado viernes 30 de octubre en el distrito de José Luis Bustamante y Rivero, en la ciudad de Arequipa. El violento episodio ocurrió pocos minutos después de que la víctima finalizara un encuentro deportivo, lo que ha generado profunda consternación entre la comunidad local y los residentes extranjeros que hacen vida en dicha jurisdicción.
El ataque y auxilio fallido de la víctima
De acuerdo con reportes policiales y el diario local El Pueblo, los hechos se desencadenaron alrededor de las 11:50 p. m. (hora peruana) en las inmediaciones de la concurrida explanada Dolores. Herrera Cabeza se encontraba retirándose del recinto deportivo cuando fue interceptado por sujetos desconocidos. Sin mediar palabra, los atacantes abrieron fuego contra él, efectuando al menos ocho disparos. Cinco de los proyectiles impactaron en distintas partes de su cuerpo, causándole heridas de extrema gravedad que comprometieron órganos vitales de manera inmediata.
Al escuchar las detonaciones, varios de los acompañantes del joven acudieron rápidamente en su auxilio en un intento desesperado por salvarle la vida. Lograron trasladarlo aproximadamente unos 20 metros con el fin de buscar asistencia médica o un medio de transporte. Sin embargo, al percatarse de que el adolescente ya no presentaba signos vitales, decidieron dejar su cuerpo frente a un establecimiento nocturno ubicado en el pasaje La Castro, muy cerca de la transitada avenida Dolores, antes de que las autoridades hicieran acto de presencia.
Investigación fiscal y denuncias de amenazas previas
Las primeras indagaciones apuntan a que este trágico desenlace podría estar vinculado a motivaciones de carácter personal. El padre de la víctima declaró ante los investigadores policiales que su hijo venía recibiendo reiteradas amenazas desde hacía algún tiempo. Estas intimidaciones, según el testimonio familiar, estarían relacionadas con una relación sentimental que el joven mantenía desde hacía aproximadamente seis meses. La familia detalló que los mensajes e intimidaciones presenciales solían ocurrir en el mercado Apurímac, ubicado en el distrito de Alto Selva Alegre, sector donde residía habitualmente el joven venezolano.
Diligencias de criminalística e hipótesis abiertas
Efectivos de la comisaría sectorial de José Luis Bustamante y Rivero acordonaron la escena del crimen para preservar las evidencias materiales y evitar la alteración del entorno por parte de curiosos. Posteriormente, peritos de Criminalística y agentes especializados de la División de Investigación Criminal (Divincri), en compañía de representantes de la Fiscalía del Ministerio Público, encabezaron el levantamiento del cadáver, ordenando su traslado a la morgue central de Arequipa durante la madrugada del sábado 31 de octubre para la realización de la necropsia de ley.
Las autoridades peruanas centran ahora sus esfuerzos en el análisis técnico de las cámaras de seguridad públicas y privadas instaladas en la avenida Dolores y calles adyacentes, con el objetivo de trazar la ruta de escape de los homicidas y lograr su plena identificación. Asimismo, la Policía Nacional del Perú incautó una motocicleta con placa de rodaje 6747-0V, propiedad de la víctima, la cual conducía antes del mortal ataque. Hasta el momento, las fuerzas del orden no han reportado detenciones vinculadas a este caso que enluta a una familia de migrantes.

