Dos hechos lamentables ocurrieron en Florida, y es que el asesinato de dos mujeres venezolanas en hechos separados ha generado conmoción entre migrantes y defensores de derechos humanos.
Thania Chiquinquirá Fuenmayor, de 44 años, la encontraron sin vida en Bradenton. Su cuerpo yacía junto a su camioneta, con heridas de arma blanca.
El crimen ocurrió el 28 de septiembre. La policía respondió a una llamada por accidente de tránsito y encontró la escena del homicidio.
Un cuchillo lo recuperaron como evidencia. Francisco Ramos Moradel, de 69 años, quedó identificado como principal sospechoso y detenido por asesinato en segundo grado.
Ramos vivía cerca del lugar. Las autoridades confirmaron que conocía a la víctima, lo que refuerza la hipótesis de un crimen premeditado.
La hija de Fuenmayor reveló que habló con su madre una hora antes del asesinato. “Su sueño era regresar y estar con nosotras”, declaró.
Desde Venezuela, la familia exige justicia. La menor de las hijas recibió la noticia del crimen en la madrugada, en una llamada devastadora.
El asesinato de venezolanas en Florida ha encendido alarmas. Organizaciones piden mayor protección para mujeres migrantes en Estados Unidos.
Dos crímenes en Florida exponen la vulnerabilidad de mujeres migrantes y reavivan el llamado por justicia y protección urgente
En Tampa, Jessica Rivera, a otra venezolana, la asesinaron días después. El presunto agresor, Louis Jules, vivía con ella y su hermana.
Según familiares, Rivera intentó abandonar la residencia. Jules no lo permitió y la atacó. La policía continúa investigando el motivo del crimen.
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Jannet Barón, prima de Rivera, exige justicia. El caso lo presentaron ante un juez mientras se recopilan pruebas.
El crimen contra venezolanas en Florida ha generado indignación. La comunidad migrante exige respuestas y medidas concretas para evitar más tragedias.
El asesinato de venezolanas en Florida refleja una preocupante realidad. La violencia contra mujeres migrantes sigue cobrando vidas.
La tragedia del asesinato de venezolanas en Florida deja una profunda herida. Justicia y protección son urgentes para evitar más víctimas.

