La Policía Nacional del Perú capturó a los responsables del reciente magnicidio. Los agentes detuvieron a tres sujetos implicados directamente en este violento ataque armado, y es que el ciudadano extranjero Abel Abreu Hilarte admitió su participación directa, y confesó haber recibido dinero en efectivo para concretar el asesinato en Satipo.
Las cámaras de seguridad permitieron identificar la motocicleta de los criminales. Los investigadores rastrearon la ruta de escape empleada por los sicarios tras los disparos.
La confesión del sicario extranjero sobre el asesinato en Satipo
Efraín Leyte Sedano conducía el vehículo utilizado para interceptar a la víctima. La policía también arrestó a Fhut Barbarán Diques por brindar apoyo logístico fundamental.
El principal sospechoso enfrentó a los oficiales antes de ser reducido. Durante el interrogatorio, el venezolano detalló los pormenores logísticos del asesinato en Satipo.
«Me pagaron ocho mil soles», afirmó el sicario ante las autoridades. Sin embargo, el atacante aseguró desconocer la identidad real del autor intelectual del crimen.
El atentado ocurrió cerca de la plaza principal del distrito Coviriali. El alcalde Hiroshi Erik Ureta Campos murió tras recibir múltiples impactos de bala frontales.
No obstante, los peritos analizan las comunicaciones telefónicas del grupo capturado. Buscan determinar quién financió el asesinato en Satipo para cobrar una supuesta venganza política.
La comunidad local exige justicia inmediata frente a la ola de violencia. Las autoridades regionales reforzaron la vigilancia en toda la provincia de Satipo actualmente.
Además, el gobierno central prometió recursos adicionales para combatir el sicariato. El asesinato en Satipo generó una gran conmoción en la opinión pública nacional peruana.
Finalmente, los detenidos permanecen bajo custodia estricta en la comisaría local. Los fiscales preparan la acusación formal por homicidio calificado contra los tres implicados.
Por otro lado, la búsqueda del autor material continúa intensamente. Los registros biométricos confirman que los sospechosos planificaron el asesinato en Satipo con antelación.

