Ashlee Bond, la amazona de saltos, nacida en Estados Unidos, ha vivido un viaje verdaderamente fascinante, al representar a Israel, en los Juegos Olímpicos. Ahora, en París 2024, Bond regresó con determinación, y sed de redención.
Bond, de 39 años, se unió al equipo de Israel, después de obtener la ciudadanía israelí, a los 33 años. Su herencia israelí, siempre fue importante en su vida, y finalmente, desarrolló un fuerte carácter israelí.
Para ella, competir en nombre del estado judío, era un llamado a la fe cristiana, y una oportunidad para honra a Jesús, quien nació, murió y resucitó en Israel.
En París, Bond estuvo acompañada por otros jinetes experimentados, incluyendo al colombiano-israelí Daniel Bluman, el franco-israelí Robin Muhr, y la estadounidense-israelí, Isabella Russekoff.
Acerca de la ceremonia de apertura
Sobre la ceremonia de apertura, la atleta olímpica, abordó la mayor controversia, en torno a los Juegos Olímpicos de 2024. La ceremonia, dominada por drag Queens, considerada ampliamente, como una burla a la Ultima Cena.
Para mí es muy sencillo, este mundo es… pecaminoso, es un mundo caído, y no se puede controlar, a los medios de comunicación”; dijo Bond.
“Y los medios de comunicación son, en su mayoría, muy demoniacos, y quieren imponer sus propios intereses, y el diablo está tratando de conseguir, tantas almas como pueda”.
Y continuó: “No apoyo la ceremonia de apertura, ni lo que hicieron de ninguna manera, pero aún pude participar, como atleta olímpica, y simplemente, difundir la Palabra del Señor, y ser esa luz”.

