El Ministerio de Transportes de Rusia denunció hoy la intercepción del buque ruso Marinera en el Atlántico. Moscú calificó el hecho como una acción ilegal.
Según el comunicado oficial, el navío navegaba en mar abierto cumpliendo las normativas internacionales vigentes. La comunicación con el barco se perdió tras el abordaje.
La diplomacia rusa argumentó que el buque poseía permisos legales para navegar bajo su bandera nacional. El incidente ocurrió fuera de los límites territoriales estadounidenses.
Detalles sobre el buque ruso Marinera
Por lo tanto, Moscú sostiene que ningún Estado tiene derecho a aplicar la fuerza en alta mar. La Guardia Costera estadounidense confirmó el abordaje exitoso recientemente.
Un funcionario norteamericano señaló que la tripulación no ofreció resistencia física durante la operación. El tanquero fue capturado tras una intensa persecución aérea.
Además, el navío había modificado su identidad visual pintando una bandera rusa en su casco. Anteriormente, la nave era conocida internacionalmente bajo el nombre Bella.
El Pentágono vincula este navío con una flota fantasma dedicada al transporte de crudo venezolano. Esta estrategia busca asfixiar las finanzas del país suramericano actualmente.
En este sentido, el operativo sobre el petrolero ruso representa el tercer decomiso importante este mes. Por su parte, Washington mantiene un bloqueo estricto sobre el petróleo.
Asimismo, esta estrategia militar combate el tráfico ilícito en el hemisferio bajo cargos de narcoterrorismo. Sin embargo, Rusia intentó escoltar el buque mediante el uso de submarinos.
La diplomacia rusa instó a Occidente a respetar el principio de libertad de navegación marítima. El buque ruso Marinera genera una nueva crisis diplomática internacional.
Expertos aseguran que esta acción aumenta la tensión entre las potencias militares en el Atlántico. Los militares estadounidenses vigilan constantemente cualquier movimiento de naves sospechosas.
Para finalizar, Washington anunció simultáneamente una cuarta operación contra otro petrolero en el Caribe. El buque ruso Marinera marca un hito de presión política.

