Venezuela —y en especial nuestro estado Zulia— necesita del compromiso de todos para su reconstrucción. Sin embargo, también debemos reconocer que hay decisiones y actores cuyas acciones, en lugar de sumar, restan significativamente al propósito común.
Observamos con preocupación cómo comienzan a reactivarse viejas estructuras políticas y a reaparecer figuras que en el pasado representaron prácticas alejadas de los intereses ciudadanos. Resulta inquietante ver cómo algunos dirigentes y analistas políticos, que antes del 3 de enero cuestionaban duramente el liderazgo de María Corina Machado, hoy intentan acercarse a su entorno con nuevas posturas, muchas veces sin una reflexión genuina ni compromiso real con el país.
Asimismo, no podemos ignorar que varios de estos actores reconocieron en su momento a Nicolás Maduro, desconociendo la voluntad de un pueblo que se expresó de manera contundente en favor de un cambio. También es evidente cómo algunos han transitado sin reparo por distintas etapas políticas, adaptándose según su conveniencia, sin un verdadero compromiso con la ciudadanía.
Si aspiramos a una transformación auténtica de Venezuela y del Zulia, debemos ejercer una política responsable, ética y transparente. Una política que tenga como centro a las comunidades, sus necesidades y sus aspiraciones, y no los intereses particulares o cuotas de poder.
Esto no implica descartar la experiencia, ni tampoco improvisar liderazgos. En nuestras comunidades existen hombres y mujeres con liderazgo, solvencia moral, vocación de servicio y conocimiento de la realidad local, capaces de impulsar un proceso de recuperación sostenible.
Es fundamental integrar a las nuevas generaciones, abrir espacios a ideas innovadoras y frescas, pero también valorar la experiencia de quienes han demostrado compromiso. Solo así lograremos un equilibrio que fortalezca las organizaciones políticas y las acerque a las verdaderas necesidades de la gente.
Hoy, los ciudadanos observan con atención y en silencio quiénes serán los que representen sus intereses. Las comunidades saben distinguir entre quienes buscan servir y quienes solo pretenden ocupar espacios de poder para repetir errores del pasado.
Por ello, el llamado es claro: no repitamos las fallas que nos han traído hasta aquí. Actuemos con responsabilidad, con visión de futuro y con un profundo respeto por las comunidades que esperan soluciones reales.
Pensemos y trabajemos como verdaderos constructores de país, priorizando el bienestar colectivo, el desarrollo local y la dignidad de cada ciudadano.
Venezuela necesita coherencia.
El Zulia necesita compromiso.
Nuestras comunidades necesitan resultados.
Atentamente,
Eddy Arias

