
A Kourtney Kardashian y Travis Barker no les parecía suficiente tener una sola boda, por esto se casaron en Las Vegas, en California y en Portofino, Italia. La última de las bodas fue la que decidieron hacer por todo lo alto, con familiares, amigos, lujos y polémicos vestidos.
La pareja, el clan Kardashian y otros invitados llegaron el pasado viernes 20 de mayo a la costa de Italia para prepararse para el gran día. Durante viernes y sábados disfrutaron de grandes paisajes y lujos a los que solo pueden acceder ellos.
Kardashian y Barker lograron hospedarse antes de la boda en un impresionante yate propiedad de los dueños de Dolce & Gabbana: Domenico Dolce y Stefano Gabbana. También en la ceremonia se realizó en las áreas verdes de una impresionante finca de los diseñadores de moda, encargados además de diseñar el vestido de la novia y del clan Kardashian.
Luego de dar el “Sí”, la pareja y sus invitados se trasladaron al Castillo Brown donde se realizó la celebración de esta unión. Este gran castillo tiene una fascinante historia que culminó al ser cedido al Ayuntamiento de Portofino y convertido en monumento público.
La construcción de este castillo data de 1425 y durante los años ha sufrido varias remodelaciones que lo mantienen en pie en la actualidad. Se dice que esta propiedad sirvió como refugio y lugar de defensa militar durante la época de los romanos.
Para 1867 el castillo fue vendido al cónsul inglés en Genoa, llamado Montague Yeats-Brown, y transformado en una villa de lujo que daría inicio a la fama de esta localidad entre los multimillonarios del mundo. La familia de Yeats-Brown fue dueña del lugar hasta 1949 cuando la vendieron al Coronel John Baber y su esposa. En 1961 fue vendido al Ayuntamiento de la localidad.

