San Francisco, Zulia, vivió una escena desgarradora que sacudió a toda la comunidad. El caso de contagio de VIH infantil generó indignación colectiva y una reacción violenta. Jhon Jaro Munera Mejía, señalado por abusar sexualmente de una adolescente de 13 años, fue interceptado por vecinos en la avenida 5, frente al terminal Simón Bolívar.
Los ciudadanos, al conocer la denuncia, decidieron actuar. Golpearon al presunto agresor hasta dejarlo gravemente herido. Funcionarios de Polisur llegaron al lugar y lo trasladaron al Hospital General del Sur, donde permanece bajo observación médica por múltiples traumatismos.
La víctima, acompañada por su madre, relató que los abusos comenzaron cuando tenía siete años. Munera, quien era su instructor de Taekwondo, aprovechó su rol para acercarse a la menor. El diagnóstico médico confirmó el contagio de VIH infantil, lo que intensificó la conmoción en el sector.
LEA TAMBIEN: Motivos pasionales con arma en mano: sacerdote detenido tras retener a familia en Cojedes contagio de VIH infantil
La adolescente recibió atención en el Hospital Dr. Manuel Noriega Trigo. Su estado clínico se mantiene estable. El Ministerio Público inició la investigación penal tras recibir la denuncia formal. Las autoridades prometieron actuar con celeridad y firmeza.
Este hecho reactivó el debate sobre la justicia por mano propia. Aunque muchos justifican la reacción vecinal, especialistas advierten sobre los riesgos de tomar decisiones fuera del marco legal. La comunidad exige protección real para los menores y mayor control sobre quienes ejercen roles formativos.
En redes sociales, el término contagio de VIH infantil se volvió tendencia. Miles de usuarios exigen justicia, reformas legales y vigilancia en espacios deportivos. La historia de esta adolescente refleja una herida profunda en el tejido social venezolano.
Organizaciones defensoras de derechos infantiles comenzaron a movilizarse. El caso no solo expone una tragedia personal, sino también una falla institucional. San Francisco clama por respuestas. El contagio de VIH infantil no puede quedar impune.

