Por Soc. Enrique Parra
En EEUU el acontecer político institucional es complejo, determinado por un punto de máxima tensión sociopolítica
La crisis en ciernes ha reactivado los mecanismos para un juicio político contra el Presidente (impeachment), la realidad legislativa hace que su éxito sea difícil, aunque no imposible si la situación con Groenlandia escala, si el caso Venezuela se revierte a lo interno y en el desenlace internacional, si avanza la desdolarización, si prosiguen los juicios pedofilia-Epstein y atentado contra el Congreso y si las elecciones legislativas, como hasta ahora todo lo indica, la ganan los demócratas.
Desde el dato observado de la realidad estadounidense, la crisis es multidimensional y empuja hacia un escenario geoeconomico adverso al gobierno hostil, soportado en doctrinas retrogadas: el Destino Manifiesto, la Doctrina Monroe y el proteccionismo económico.
En el ejercicio del poder la neurosis trumpista pretende invadir Groenlandia, desafío que ha detonado el descontento en el seno del Congreso gringo promoviendo iniciativas y acuerdos para el impeachment, lo que se evidenció con las votaciones para prohibir la intervención militar en Venezuela, sin el permiso Legislativo de ley. En las que Trump perdió unas y al final ganó por un estrecho margen, un voto.
De modo que se configura una mayoría congresistas no dispuesta a tolerar una invasión o acción militar no autorizada, lo cual constituye abuso de poder flagrante al desconocer el Poder Legislativo.
Por otra parte, presiona cada vez con más fuerza el descontento social causado por el desequilibrio macroeconómico y por la represión migratoria desproporcionada (ICE) propiciadora de protestas de movimientos sociales estadounidenses, que han movilizado fuerzas populares con contundencia produciendo un antecedente irreversible de desgaste político de Trump y su gobierno.
De tal forma, que las impactantes acciones políticas populares interperlan al Congreso para que actúe, por lo que la presión no viene solo de la pendenciera política exterior, sino del desgaste interno acumulado por el desajuste socioeconómico interno y la represión desbordada en las calles.
Sin embargo es de advertir, que a menos que haya una ruptura dentro del propio Partido Republicano ante una acción militar extrema, es probable que termine siendo otro choque político institucional, donde se produzcan hechos imponderables.
Resulta pertinente acotar en el contexto de lo señalado, lo indispensable de asumir con audacia e inteligencia la coyuntura político gubernamental sobrevenida en Venezuela.
Todo lo que se haga pragmaticamente para ganar tiempo en el poder y optimizar la gestión socioeconómica de la Presidenta encargada Delcy Rodríguez, convirtiendo recursos naturales en bienestar social es lo políticamente procedente y sería históricamente imperdonable no hacerlo.
ENTREVEO N° 151
Maracaibo, 25/01/2026

