
Luego de que el fiscal Diego Luciani pidiera una pena de 12 años de prisión para Cristina Kirchner al acusarla de ser jefa de una asociación ilícita y de fraude al Estado en la causa Vialidad, un grupo se acercó con cacerolas a los tribunales de Comodoro Py y en frente de la casa de la vicepresidenta en Recoleta en clima de celebración.
Horas más tarde, la tensión escaló cuando los detractores y críticos la vicepresidenta se enfrentaron a la militancia kirchnerista que se apostó en el mismo lugar. “Energúmenos macristas”, apuntó la vicepresidenta Cristina Kirchner en su perfil de Twitter.
Según pudo saber LA NACION por fuentes de la Policía de la Ciudad, un cordón de unos treinta agentes de la Guardia Urbana separan a militantes kirchneristas del grupo de opositores frente al domicilio de la vicepresidenta. Al caer la noche, el grupo de alrededor de 100 personas autoconvocadas se vio en la calle Uruguay 1306 en el barrio de Recoleta.La Policía de la Ciudad reforzó la presencia con la llegada de agentes motorizados y así incrementar aún más la distancia entre grupos.
“Lo único que le faltaba a [Horacio] Rodríguez Larreta para ser [Mauricio] Macri: la policía de la ciudad reprimió con palos, gas pimienta y gases lacrimógenos a ciudadanos y ciudadanas que se acercaron a Juncal y Uruguay como muestra de apoyo frente a los insultos de un grupo de energúmenos macristas”, apuntó la vicepresidenta Cristina Kirchner en su perfil de Twitter.
Y siguió: “Jamás, ningún militante ni simpatizante de nuestro espacio político ha ido al domicilio de ningún dirigente macrista a insultarlos. Ni a la casa de Macri, ni a la de Rodríguez Larreta, ni a la de [Patricia] Bullrich o [María Eugenia] Vidal”.
En este sentido, Cristina apuntó contra quienes se acercaron a su domicilio a insultarla. “Son muy, pero muy violentos… y cuando son menos, la policía de Rodríguez Larreta se suma a la agresión contra mi persona”, dijo, y finalizó: “Nunca fueron ni serán democráticos”.
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