Bajo el concepto de «dos mares y una misma luna», el artista Daniel Sarcos regresó a sus raíces marabinas para revelar los pormenores de «Soy Caribe, Soy Mediterráneo». Más que un simple documental, la obra se perfila como un manifiesto de identidad que conecta la herencia europea con el latir latinoamericano.
La música como puente
El proyecto, dirigido por Ramón Castillo, encuentra su columna vertebral en una pieza musical homónima creada por Sarcos y el maestro Yasmil Marrufo. La propuesta sonora es una amalgama de contrastes:
Fusión de ritmos: Desde el pajarillo y el son cubano hasta interpretaciones de clásicos como «O Sole Mio».
Propósito: Demostrar la convivencia de dos mundos en un mismo ADN cultural.
El valor de lo auténtico
Durante el encuentro efectuado este jueves 7 de mayo en el conocido restaurant Sabor Zuliano, el presentador destacó la «legitimidad» como el motor principal de esta producción. Para Sarcos, este trabajo es un eco de su formación familiar y un reconocimiento a la influencia que el Zulia ha tenido en su carrera internacional.

«Yo sé que dentro de mí Venezuela y el Zulia quieren gritar, porque es algo que sembraron en mí», afirmó el artista al referirse al peso emocional del proyecto.
Alianza con propósito: El legado Wayúu
Un componente vital de esta iniciativa es su vinculación con la Fundación Alitasia. En un gesto de respeto a su propia historia, Daniel rememoró la figura de su padre «uno de los primeros abogados de la etnia Wayúu», conectando el documental con el trabajo de preservación cultural que lidera Rina Navarro.
Acotó que este proyecto lo reconectó con la raíces de su padre, el doctor Daniel Sarcos Iguarán.
La fundación de Rina Navarto, que arriba a sus tres décadas de labor, refuerza así su misión de protección a las comunidades fronterizas, sumando el alcance mediático de esta pieza audiovisual para visibilizar la riqueza de la zona guajira.
Yuly Pineda
CNP: 6871

