Decenas de delegados abuchearon y abandonaron la plenaria de las Naciones Unidas este viernes cuando el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, subió al estrado para dirigirse a la 80ª Asamblea General.
La protesta se produjo en rechazo a su papel en la ofensiva israelí en Gaza, en un momento en que varios países europeos, como Reino Unido, Francia y Canadá, reconocieron al Estado palestino en los últimos días.
Mientras los representantes se retiraban entre gritos de desaprobación, desde los parlantes se escuchaba el llamado a mantener el orden en la sala. Sin embargo, también hubo un sector que respondió con aplausos y vítores en apoyo al mandatario israelí.
En su intervención, Netanyahu calificó el reconocimiento del Estado palestino como un “suicidio nacional” para Israel y defendió la actuación de su gobierno en Gaza, asegurando que las carencias alimentarias en el enclave no son responsabilidad de Israel, sino de Hamás, a quien acusó de robar y acaparar la ayuda humanitaria.
Además, mostró nuevamente un mapa con lo que llamó “la maldición del eje terrorista de Irán” y enumeró operaciones militares israelíes contra Hamás, Hezbolá y otros grupos.
El líder israelí también recurrió a pancartas y un “examen sorpresa” para resaltar, según dijo, las amenazas compartidas entre Israel y Estados Unidos. Sostuvo que el presidente Donald Trump comprende mejor que nadie esa alianza y afirmó que el respaldo internacional hacia Israel se ha debilitado por “presiones mediáticas y políticas”.
Al finalizar su discurso, Netanyahu recibió una ovación de pie de un grupo de asistentes, en contraste con la imagen de los asientos vacíos dejados por decenas de delegaciones que decidieron abandonar la sala en señal de protesta.
El Cooperante/RDN

