
En Mariúpol un hombre atraviesa las puertas de un hospital a toda velocidad con un niño herido, desesperadamente envuelto en una manta azul manchada de sangre. Justo de tras de ellos la desesperada y aterrada madre del bebé. Esta es la escena que circula en los medios digitales del momento.

En una rápida asistencia médica, los doctores intentan salvarle la vida a Krill, así se llamaba el pequeño de 18 meses, quien perdiera la vida a consecuencia de los bombardeos efectuados en la ciudad de Mariúpul al sureste de Ucrania.

A un periodista de guerra se le permitió la entrada a este hospital, el fue testigo participe de las incansables reanimaciones, que no fueron fortuitas y es quien pudo captar este fatídico y doloroso momento.

Moscú había anunciado el sábado que permitiría establecer un corredor humanitario temporal en la ciudad portuaria y su vecina Volnovaja, ambas en el sureste del país, que llevan soportando el bombardeo días sin luz ni calefacción, sin embargo esto ha fracasado
MIRALVIS RUZA/RDN

