La Policía de Nueva York (NYPD) arrestó a dos ciudadanos venezolanos, identificados como Kevin Rodríguez, de 26 años, y Samuel Reverón, de 25 años, tras ser acusados de ingresar de manera ilegal al sistema de alcantarillado de Manhattan. Los jóvenes, residentes del distrito de Queens, declararon a las autoridades que su incursión subterránea tenía como único objetivo buscar oro, joyas y otros objetos de valor que suelen ser arrastrados por las lluvias hacia los drenajes pluviales de la Gran Manzana.
Alarma de seguridad en las inmediaciones de la ONU
El incidente, registrado en la madrugada del miércoles 24 de septiembre, encendió inicialmente las alarmas de las agencias de seguridad locales y federales debido a su ubicación y contexto temporal. Un grupo de personas fue captado por cámaras de vigilancia saliendo de una alcantarilla alrededor de las 4:30 a.m. en la intersección de Park Avenue y East 61st Street, a escasos metros del hotel Loews Regency. En dicho establecimiento estaba previsto el alojamiento del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, con motivo de su participación en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Ante la proximidad del evento internacional y la presencia de numerosos dignatarios en la zona, el Servicio Secreto de los Estados Unidos y la NYPD desplegaron un operativo de rastreo inmediato. Utilizando lectores automáticos de matrículas y cámaras de seguridad, los detectives lograron identificar dos vehículos en los que los sospechosos huyeron hacia Queens tras salir a la superficie. No obstante, tras una exhaustiva inspección de los túneles y los interrogatorios correspondientes, las autoridades descartaron de manera categórica cualquier vínculo con amenazas a la seguridad nacional o planes de sabotaje.
La búsqueda de tesoros en el subsuelo neoyorquino
De acuerdo con la denuncia penal presentada ante el tribunal de Manhattan, ambos detenidos admitieron haber ingresado juntos a la red subterránea. Reverón declaró explícitamente a uno de los oficiales actuantes: «Entramos a las alcantarillas a buscar valuables que van a los drenajes». Por su parte, el abogado defensor de Reverón, Brian Kennedy, enfatizó ante los medios que la incursión no guardaba relación alguna con la cumbre diplomática, señalando que «la desesperación conduce a grandes esfuerzos» y que resulta plausible que las personas busquen objetos de valor en estos espacios ante situaciones de necesidad económica.
Este suceso no representa un hecho aislado, sino que se enmarca dentro de un patrón delictivo y de exploración urbana conocido localmente como «drain diving» (buceo de desagües). Desde el pasado mes de mayo, las autoridades de Nueva York han registrado múltiples incursiones nocturnas similares en vecindarios de Brooklyn, Queens y Manhattan, protagonizadas por grupos de personas equipadas con linternas frontales, botas de pescador y herramientas de excavación que buscan metales y joyería acumulada en los sedimentos.
Riesgos extremos y proceso judicial en curso
El Departamento de Protección Ambiental de Nueva York y la policía local han reiterado la ilegalidad y el peligro extremo que reviste adentrarse en el sistema de alcantarillado de la ciudad, el cual abarca más de 7.400 millas de tuberías, algunas con más de dos siglos de antigüedad. Las autoridades advierten que quienes realizan estas prácticas se exponen a corrientes imprevistas, inundaciones rápidas, superficies inestables, riesgo de electrocución y a la acumulación de gases tóxicos y letales en espacios confinados.
Rodríguez y Reverón comparecieron el viernes ante un tribunal penal de Manhattan, donde se declararon no culpables de los cargos de allanamiento de morada (criminal trespass) y conspiración. Ambos fueron puestos en libertad bajo supervisión judicial y deberán presentarse nuevamente ante el juez el próximo 25 de noviembre para la continuación del proceso legal.

