El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó cargos formales por agresión contra Wilber Rafael Garcés Pérez, el ciudadano venezolano de 28 años que resultó baleado por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) el pasado 20 de septiembre en Austin, Texas. Según informaron los fiscales federales del Distrito Oeste de Texas, el joven compareció por primera vez ante el tribunal este martes y, de ser hallado culpable de los cargos imputados, podría enfrentar una condena de hasta 20 años en una prisión federal.
Detalles del incidente y la acusación federal
De acuerdo con la denuncia federal presentada por el fiscal Justin R. Simmons, el incidente comenzó cuando un agente de ICE detuvo a Garcés Pérez con el propósito de ejecutar una orden de deportación definitiva emitida previamente por un juez de inmigración. Los documentos judiciales señalan que el joven, quien se desempeñaba como repartidor de la plataforma DoorDash, mostró inicialmente su licencia de conducir a los oficiales. Aunque se negó a salir del vehículo, mantuvo una conversación en español descrita por las autoridades como «agradable y no agresiva» sobre cómo estacionar el automóvil.
Sin embargo, la situación escaló rápidamente cuando, aproximadamente un minuto después, Garcés Pérez presuntamente cerró la ventanilla de forma abrupta y aceleró para huir del lugar. La acusación formal alega que, al emprender la huida, el conductor golpeó en el torso a uno de los agentes federales con el espejo retrovisor del lado del conductor de su vehículo, dando inicio a una persecución que se extendió por unos ocho minutos.
La persecución y el tiroteo en Austin
Durante el seguimiento, en el que las patrullas de ICE utilizaron luces y sirenas, el agente que portaba la cámara corporal perdió el rastro del automóvil y se retiró de la ruta. No obstante, su compañero continuó la búsqueda y localizó al sospechoso. Según la versión oficial de las autoridades, el segundo agente disparó contra Garcés Pérez luego de que este supuestamente intentara embestirlo con el vehículo. Cabe destacar que el oficial que efectuó los disparos no portaba cámara corporal en el momento del suceso.
Tras el tiroteo, el ciudadano venezolano accedió a ser interrogado por los agentes federales sin la presencia de un abogado. Durante la entrevista, Garcés Pérez admitió haber ignorado las órdenes explícitas de los oficiales de ICE para que descendiera del vehículo y haber optado por conducir lejos de la escena para evitar la detención.
Reacción de la defensa y estado de salud
Por su parte, la abogada defensora Kate Lincoln-Goldfinch relató que el día del suceso, Garcés Pérez logró comunicarse telefónicamente con su esposa alrededor de las 12:30 p. m. para avisarle que había recibido un disparo, llamada que se interrumpió abruptamente entre gritos de dolor del afectado. Actualmente, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) sostiene que el detenido recibe atención médica continua bajo custodia federal y aclaró que la agencia migratoria no interfiere ni tiene autoridad sobre las decisiones de los procedimientos médicos requeridos.
La defensa legal del venezolano ha presentado una solicitud formal para exigir su liberación inmediata de la custodia migratoria. El objetivo de esta petición es permitir que Garcés Pérez pueda recuperarse adecuadamente, participar activamente en la investigación independiente sobre el uso de la fuerza por parte del agente de ICE y continuar con sus trámites legales para intentar regularizar su estatus migratorio en territorio estadounidense.

