
Glauco y Gelison, hermanos de 7 y 9 años de edad, pasaron 27 días desaparecidos en el interior de la floresta amazónica en Brasil, hasta que el martes pasado un leñador los encontró. Presentaban un cuadro de desnutrición extrema y quemaduras en la piel.
Los menores, una niña y un niño, indígenas de la etnia mura, desaparecieron el 18 de febrero en la región del municipio de Manicoré, a unos 390 kilómetros de Manaus, capital del estado de Amazonas, y en pleno periodo de lluvias.
Salieron para observar y cazar pájaros por los alrededores de su casa y nunca volvieron. Un equipo del Cuerpo de Bomberos inició una operación para encontrarlos, pero cinco días después los trabajos quedaron suspensos. La familia y los vecinos nunca desistieron y continuaron la búsqueda.
El jueves fueron trasladados en avión a un hospital de Manaus porque el centro médico de Manicoré no contaba Unidades de Terapia Intensiva (UTI) y tampoco tenía pediatras.
Uno de los menores llegó al hospital pesando 12,3 kilos y el otro con 15,6 kilos. El jueves ya habían aumentado dos kilos.
No es la primera historia de superación tras perderse una persona en la selva amazónica. El año pasado, el brasileño Antonio Sena pilotaba un avión rumbo a una mina ilegal en el estado Pará, región amazónica, cuando el motor se paró y el aparato se precipitó a tierra. Sena salió ileso, pero se vio en medio de la selva, donde pasó 38 días antes de ser rescatado.
En febrero de este año, el portal Amazonia Real reportó el caso de dos indígenas, de 24 y 20 años, que fueron rescatados tras perderse durante dos días en una región de difícil acceso en Canutama, en el sur del estado de Amazonas.
NAM

