Por Soc. Enrique Parra
La relación entre el petróleo, la geoeconomía de Estados Unidos, Chevron y Venezuela es un complejo entramado de intereses económicos y geopolíticos que ha evolucionado taumaticamente a lo largo de estos tiempos.
Al desglosar la interconexión de estos elementos, aparece la seguridad energética de los Estados Unidos, que históricamente ha considerado la estabilidad del suministro de energía, como un pilar fundamental de su seguridad nacional.
Así entonces, dada la proximidad de Venezuela y sus vastas reservas de crudo, la han posicionado como un proveedor estratégico para las refinerías estadounidenses, especialmente aquellas en la costa del golfo.
Tal ubicación geográfica y potencialidad petrolera impone que la Influencia geopolítica norteamericana, procure el control y dominio sobre las fuentes de energía del país, como una herramienta clave de su geoeconomía.
Es así como el comportamiento supremacista de los EEUU, con sanciones económicas y bloqueos ha buscado influir en la política interna de Venezuela y limitar la capacidad del gobierno Bolivariano para obtener ingresos del petróleo, debilitando el poder económico y financiero y restringiendo las potencialidades nacionales de desarrollo económico y social.
Esa estrategia geopolítica hegemonoista, tiene como objetivo derrocar al poder nacional constituido, implantando una guerra de tipo proxy para hacerse con el dominio político, económico y el control de los recursos naturales del país; así como también, profundizar la imposición neocolonial de normas, valores o intereses.
Por otra parte, en el contexto del ferreo reacomodo global, la geoeconomía estadounidense busca evitar que los recursos energéticos venezolanos, se cartelicen fundamentalmente con sus competidores: China, Irán y Rusia.
A todas luces la interconexión reciente, explica en gran medida, que las licencias otorgadas nuevamente a la empresa Chevron, son una forma de mantener una presencia e influencia en el sector petrolero nacional, a pesar de su obsesionada política ingerencista desplegada con medidas coercitivas unilaterales y bloqueo contrario al derecho internacional.
Se trata en consecuencia, de un cálculo geoeconómico, que equilibra la presión sobre el gobierno de Venezuela, con la necesidad de mantener un punto de apoyo en un país, con una de las mayores reservas de petróleo del mundo.
En resumen, la relación entre estos actores es un ejemplo de cómo el petróleo se utiliza como una herramienta geoeconómica. Estados Unidos, a través de empresas como Chevron, busca mantener su influencia y acceso a los recursos energéticos de Venezuela, mientras utiliza las sanciones para ejercer presión política, todo ello en el contexto de una confrontación global por la hegemonía y la seguridad energética frente a Rusia, China e Irán que cada vez con mayor fuerza y decisión desafían la dominación estaunidense en el mundo.
ENTREVEO N° 139/RDN
Maracaibo, 03/08/2025

