Por Soc. Enrique Parra
El 5 de julio de 1811 el Congreso de la unidad libertadora de la Venezuela colonizada, declaró formalmente su independencia del yugo español. Más allá de la firma de un acta, el verdadero «espíritu del 5 de julio» fue un acto de unidad nacionalista por la instauración del Estado Nación, con la Constitución de la primera República.
Dicha causa alcanzó un gran movimiento cívico militar consciente de construir la Patria, asumieron ideológicamente que el destino del país no debía estar usurpado por el imperio ultramarino, ni doblegado a la arbitrariedad del poder monárquico, sino determinado por la soberanía nacional, libertad institucional y el debate de las ideas republicanas. La victoria de los Patriotas condujo al nacimiento de la primera República, garante de la independencia, libertad y soberanía frente a la corona española.
Hoy, más de dos siglos después Venezuela atraviesa una dolorosa calamidad humanitaria, cuya magnitud impone el desafío social de aquella revolución independentista.
En ese contexto, recordar el 5 de julio hoy 05/07/2026, no puede ser un ejercicio de nostalgia estéril, ni de reminiscencia histórica a secas. Al contrario, la fecha cobra una vigencia reafirmadora de la estirpe heredada de los héroes del s.XIX y la madurez psicosocial, política y democrática adquirida en la dura superación de la crisis nacional sobrevenida, por causa de la geopolitica hegemónica occidental.
El espíritu de 1811 nos recuerda que las crisis profundas —como la que se vivió entonces bajo el brutal sometimiento del imperio español — no se superan solo con resignación o súplicas divinas y mucho menos con polarización política esteril; procede en consecuencia la unidad nacional más allá de la política, comprometida con planes y programas estratégicos gubernamentales consensuados e inclusivos sobre los auténticos intereses del pueblo protagónico, con base a sus expectativas, necesidades y esperanzas.
Aquellos firmantes del acta constitucional del 5 de julio de 1811 fueron fundamentalmente representantes de la sociedad civil, que asumieron la responsabilidad histórica de construir el Estado nación, donde antes solo había súbditos sumisos leales a la corona española y administradores de los intereses del rey ibérico.
Frente al inmenso desafio y la desesperanza producto de la tragedia, el 5 de Julio de 1811 hoy, invoca el arraigo emocional del país para seguir avanzando en la sanación holística del pueblo impactado, en la rehabilitación de la infraestructura afectada, la restauración y construcción de viviendas y la profundización de las condiciones sociopolíticas para rehacer su propio porvenir, todos aquellos a los que súbitamente la naturaleza les arrebato en siniestros segundos, su estabilidad de vida.
Maracaibo, 05/07/2026
ENTREVEO N° 163

