La extorsión en el Mercado de Coche cobró un nuevo capítulo tras la muerte de Joel Antonio Colina, señalado como operador de una red criminal activa.
Colina, de 40 años, exigía 100 dólares por cada camión que ingresaba al mercado, amenazando con represalias si los comerciantes se negaban a pagar.
Funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) lo localizaron en un caserío de Ocumare del Tuy, estado Miranda, tras una intensa labor de inteligencia.
Al verse acorralado, desenfundó un arma de fuego y disparó contra los agentes, lo que desató un enfrentamiento que culminó con su fallecimiento.
La extorsión en el Mercado de Coche afecta a comerciantes y moviliza operativos policiales en Miranda
Según el director nacional del Cicpc, Colina operaba bajo órdenes de las bandas de Yender La Vega y Dimas La Guaira, conocidas por su violencia y alcance territorial.
Además, presentaba una solicitud por homicidio intencional, lo que incrementó el nivel de alerta entre las autoridades encargadas de su captura.
Los comerciantes del Mercado Mayorista de Coche habían denunciado reiteradamente las amenazas, lo que permitió abrir una investigación formal contra los extorsionadores.
El Cicpc desplegó un equipo especializado para rastrear a los responsables y desarticular las células operativas que afectan la economía local con esta extorsión en el Mercado de Coche.
Durante el procedimiento, se incautó el arma utilizada por Colina y se recolectaron elementos de interés criminalístico que fortalecerán el caso ante el Ministerio Público.
Las autoridades informaron que continuarán con las investigaciones para capturar a otros miembros de estas organizaciones que operan en Caracas y Miranda.
La extorsión en el Mercado de Coche ha generado temor entre pequeños y grandes comerciantes, quienes exigen mayor presencia policial en la zona.
El Ministerio Público asumió el caso y coordina acciones con cuerpos de seguridad para garantizar justicia y protección a las víctimas.
La extorsión en el Mercado de Coche no solo afecta la economía, también vulnera la tranquilidad de cientos de familias trabajadoras.
Es urgente reforzar los mecanismos de denuncia y protección para que los comerciantes puedan operar sin miedo ni amenazas constantes.
La articulación entre ciudadanía y autoridades es clave para erradicar estas prácticas delictivas que socavan el tejido social.
Combatir la extorsión requiere firmeza, justicia y compromiso con quienes día a día sostienen la economía popular del país.

