El estado Sucre enfrenta días de tensión luego de que el Gobierno aumentó vigilancia en Sucre tras bombardeos de EEUU, generando preocupación comunitaria y debate nacional.
Los ataques estadounidenses contra embarcaciones presuntamente cargadas de droga dejaron más de ochenta muertes, según fuentes consultadas por Reuters, provocando conmoción en familias afectadas.
Residentes de Güiria narraron que funcionarios del Sebin visitaron hogares de víctimas, registraron domicilios y pidieron silencio en redes sociales sobre las muertes ocurridas.
Desde mediados de septiembre, vecinos detectaron incremento del personal de seguridad, y en las últimas semanas las patrullas se intensificaron en calles y avenidas.
Testigos aseguraron que algunos agentes patrullan vestidos de civil, utilizando sedanes y camionetas, mientras otros uniformados pertenecen al Sebin, Fuerzas Armadas, Dgcim y Policía Nacional.
Un líder comunitario señaló que los recorridos se repiten constantemente, a todas horas, generando sensación de control permanente y alterando la rutina cotidiana.
Comerciantes locales afirmaron que la mayoría de los patrullajes se realizan en motos y vehículos oficiales, organizados por el Gobierno con civiles y policías juntos.
Gobierno aumenta vigilancia en Sucre tras bombardeos de EEUU
La agencia Reuters indicó que no logró establecer la razón oficial del incremento de agentes, aunque los residentes vinculan la medida con tensiones regionales.
Algunos lugareños mencionaron que la presencia de puestos de control en varias zonas genera dudas, porque no siempre está claro quién los dirige.
La situación se intensificó tras el anuncio de ejercicios militares conjuntos entre Estados Unidos y Trinidad y Tobago, aumentando la percepción de riesgo en Sucre.
Habitantes expresaron que, aunque la vigilancia transmite seguridad, también limita libertades, porque la constante presencia policial altera dinámicas sociales y genera temor colectivo.
Este episodio evidencia cómo la geopolítica impacta directamente comunidades locales, transformando la vida cotidiana y generando un ambiente de incertidumbre difícil de ignorar.
Finalmente, la población sucrense pide equilibrio: proteger la seguridad sin sacrificar derechos, porque cada decisión gubernamental debe priorizar la dignidad y tranquilidad ciudadana.

