Israel ha declarado el estado de guerra tras sufrir un ataque esta madrugada por parte del brazo armado de Hamás. La «operación diluvio de Al-Aqsa», se ejecutó en torno a las seis y media y tomó por sorpresa a las fuerzas israelíes que habían bajado la guardia y al parecer, no tenían el más mínimo indicio de que fuera a producirse un ataque organizado de esa envergadura.
La respuesta del gobierno de Benjamín Netanyahu ha sido la puesta en marcha de la operación «Espadas de hierro» como primera fase de una guerra desembozada y declarada tras el ataque terrorista de madrugada.
«Ataques por tierra, mar y aire»
«Actualmente decenas de aviones de combate israelí están atacando varios objetivos pertenecientes a la organización terrorista Hamas en la Franja de Gaza», comunicó el Ejército hace unos minutos. El mismo confirmó que los ataques palestinos se produjeron por «tierra, mar y aire».
El escudo antimisiles, orgullo de Israel, brilló por su ausencia
El escudo antimisiles, orgullo de Israel, brilló por su ausencia y una lluvia de unos 5.000 cohetes cayó a plomo sobre las viviendas de la población que, en buena medida, todavía dormía.
Aunque hay informaciones confusas, Hamas anunció en un comunicado, difundido por Ynet news.com, medio fiable, que había capturado a 35 soldados. Según los términos del mensaje estarían con vida, pero otras fuentes apuntan que los terroristas se habrían llevado sus cadáveres.
El golpe de Hamás tuvo la respuesta inmediata del Gobierno de Benjamín Netanyahu que declaró el estado de guerra contra Palestina anticipando un futuro inmediato de más sangre, y destrucción entre dos vecinos irreconciliables.

