La industria de la moda internacional vivió una de sus jornadas más memorables en los Sony Pictures Studios de Culver City, California, con el regreso del emblemático desfile anual de Victoria’s Secret. El evento, que buscó recuperar la espectacularidad y el misticismo de sus épocas doradas, tuvo como protagonista absoluta a la empresaria y modelo estadounidense Kylie Jenner. A sus 29 años, Jenner realizó su debut oficial para la firma de lencería portando la pieza más costosa en la historia de la marca: el rediseñado y esperado Fantasy Bra, valorado en una cifra récord de 50 millones de dólares.
La ingeniería detrás de una joya de 50 millones de dólares
El retorno del Fantasy Bra, una pieza de alta joyería que no se presentaba en la pasarela desde el año 2018, marcó un hito de exclusividad y opulencia. Diseñado en una colaboración de alta gama con la prestigiosa firma de joyería Jacob & Co., el sujetador está compuesto por un intrincado ensamblaje de 4,410 diamantes naturales de la más alta pureza. El elemento central y foco de atención de la pieza es un monumental diamante amarillo de 75.54 quilates, tallado con un corte exclusivo denominado «Angel-Cut», desarrollado especialmente para esta histórica ocasión.
Un debut estratégico y el respaldo familiar en primera fila
Kylie Jenner desfiló por la pasarela combinando la millonaria pieza de joyería con una falda de texturas transparentes y las icónicas alas blancas de plumas que caracterizan a las modelos de la marca. El debut de la menor del clan Kardashian-Jenner no solo representó un movimiento estratégico de marketing para consolidar el reposicionamiento de la firma, sino también un acontecimiento familiar de alto perfil. Desde la primera fila del recinto, su madre y mánager, Kris Jenner, junto a su pareja, el reconocido actor Timothée Chalamet, presenciaron y celebraron activamente la caminata de la empresaria bajo los reflectores.
El retorno de las leyendas y el relevo generacional
Más allá del impacto generado por Jenner, el desfile sirvió como un homenaje al legado histórico de Victoria’s Secret al convocar a sus figuras más emblemáticas. La supermodelo brasileña Adriana Lima regresó a la pasarela en la que constituyó su vigésima primera participación oficial, consolidando su estatus de leyenda viviente de la marca. Junto a ella, veteranas de la talla de Alessandra Ambrosio, Candice Swanepoel y Behati Prinsloo volvieron a portar las alas de ángel, compartiendo el escenario con las supermodelos contemporáneas Gigi y Bella Hadid.
Nuevos rostros y una propuesta musical completamente femenina
La noche también dio espacio a las nuevas generaciones con el debut de Natalia Bryant, de 23 años, hija del recordado astro del baloncesto Kobe Bryant. La joven desfiló para la línea juvenil Pink luciendo un conjunto de estética urbana y juvenil, apoyada desde la audiencia por su madre, Vanessa Bryant. El espectáculo visual estuvo acompañado por una propuesta musical integrada exclusivamente por mujeres, con las presentaciones en vivo de la rapera Megan Thee Stallion, la cantante pop Tate McRae, la intérprete de country Megan Moroney y la agrupación de K-pop KATSEYE, quienes marcaron el ritmo de una noche que fusionó la moda, la música y el coleccionismo de lujo.

