La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó este jueves que el fenómeno climático de El Niño está mostrando una aceleración en su desarrollo y se perfila como uno de los eventos más fuertes registrados desde 1950. De acuerdo con las proyecciones del organismo, el ciclo alcanzará su fase de mayor intensidad hacia diciembre de 2026.
En su evaluación sobre el clima estacional global, la agencia de la ONU indicó que la acumulación de calor en el Pacífico ecuatorial influirá en las temperaturas globales y modificará los patrones habituales de precipitaciones, lo que incrementa la probabilidad de periodos secos y de lluvias intensas en diferentes regiones.
Un calentamiento marcado en el Pacífico
El Niño se produce por el calentamiento de las aguas superficiales en el centro y este del Pacífico ecuatorial, un ciclo natural que altera temporalmente los vientos y la dinámica atmosférica.
Para este episodio, las estimaciones conjuntas de varios centros meteorológicos internacionales sugieren que la temperatura superficial del mar podría alcanzar registros elevados durante el último trimestre del año. Las proyecciones apuntan a un incremento cercano a los 3,7 °C en la zona ecuatorial, lo que situaría a este ciclo entre los más notables de las últimas décadas, superando los niveles observados en el periodo 2015-2016.
Proyección y duración estimada
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, señaló que los análisis apuntan a que el fenómeno se mantendrá activo y podría extenderse hasta febrero de 2027.
«El Niño no incorpora calor nuevo al planeta, sino que libera el calor almacenado en el océano. Las aguas de las que se nutre actualmente presentan temperaturas elevadas, lo que significa que hay una mayor transferencia de energía hacia la atmósfera», explicó Saul
Aunque el impacto directo sobre las zonas continentales suele percibirse con mayor claridad después de que el fenómeno alcanza su punto máximo, algunas regiones ya experimentan efectos iniciales. En Centroamérica, por ejemplo, las condiciones de sequía asociadas a esta fase ya generan reportes de afectaciones en el sector agrícola y ganadero, lo que subraya la importancia del seguimiento y la preparación ante estos cambios climáticos.
Fuente: El Universal

