A solo diez días de la crucial segunda vuelta electoral en Brasil, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha sacudido el tablero político al anunciar una ambiciosa propuesta: impulsar una enmienda constitucional para garantizar el transporte público gratuito en todo el país durante los fines de semana. La medida, difundida a través de un video en sus redes sociales oficiales, busca capitalizar el descontento social y movilizar al electorado de menores recursos en un momento de máxima tensión política, tras quedar en segundo lugar en la primera vuelta de los comicios presidenciales.
Un incentivo social tras la reducción de la jornada laboral
Según explicó el mandatario de tendencia progresista, la iniciativa tiene como objetivo permitir que los trabajadores brasileños disfruten de su tiempo libre, viajen y compartan en familia durante los fines de semana. Esta propuesta se presenta inmediatamente después de que el Congreso Nacional aprobara la histórica reducción de la jornada laboral semanal de 44 a 40 horas. Lula argumentó que, para que esta reducción del tiempo de trabajo sea efectiva en la calidad de vida de la población, el Estado debe facilitar la movilidad sin que esto represente un costo para los bolsillos de las familias más vulnerables.
Financiamiento y viabilidad de la propuesta
Uno de los puntos más debatidos de la propuesta es su viabilidad financiera. Lula da Silva aseguró que los recursos necesarios para subsidiar el transporte gratuito no provendrán de nuevos impuestos, sino de una reasignación del presupuesto que actualmente manejan los diputados federales para ejecutar proyectos y obras en sus respectivos distritos electorales. No obstante, la medida se suma a un paquete de anuncios de alto impacto social realizados por el Ejecutivo en las últimas semanas, que incluyen subsidios a los combustibles, líneas de crédito blando para taxistas y la condonación de deudas a pequeños empresarios, con un costo estimado por analistas de entre 180.000 y 250.000 millones de reales anuales.
Polarización y acusaciones de populismo electoral
La reacción de la oposición no se ha hecho esperar. El candidato conservador Flávio Bolsonaro, quien lidera la carrera presidencial tras obtener el 47 % de los votos en la primera vuelta del pasado 5 de octubre frente al 45 % de Lula, criticó con dureza el anuncio. Bolsonaro, defensor de una política de austeridad y recorte del gasto público, calificó la seguidilla de subsidios y promesas de última hora como un intento desesperado por «comprar votos» antes de la votación definitiva del 25 de octubre. Mientras tanto, defensores de la medida señalan que el transporte gratuito ya funciona con éxito los domingos en grandes urbes como São Paulo y Brasilia, bajo gestiones locales de corte conservador, lo que demuestra su viabilidad técnica.

