El gobernador del estado Zulia, Manuel Rosales, afirma este lunes de «interesantes» las reformas electorales planteadas en la Asamblea Nacional de Nicolás Maduro.
“Son interesantes, vamos a recibir y estar pendientes de esas reformas para opinar, dar nuestras sugerencias sobre lo que significa el tejido electoral venezolano”, aseguró el gobernador al periodista zuliano Rafael Galicia.
Propuesta de reformas electorales sin aclarar que pasó el 28J
En un movimiento que busca recalibrar el escenario político venezolano, la Asamblea Nacional, dominada por el chavismo, ha emitido una convocatoria para entablar un diálogo político con miras a reformas electorales. Esta iniciativa, anunciada por el presidente de la Asamblea, Jorge Rodríguez, pretende abordar las leyes que regulan la actividad de los partidos políticos, las manifestaciones públicas, los procesos electorales, y la operatividad del Consejo Nacional Electoral (CNE), en preparación para las elecciones regionales de 2025.
Rodríguez, quien liderará la comisión especial encargada de este proceso de reforma electoral, subrayó la necesidad de garantizar que “nunca más” individuos con antecedentes cuestionables puedan postularse para cargos electivos en Venezuela. “Nuestra aspiración debe ser que nunca más un ladrón, un tránsfuga, un apátrida, un violento, un fascista vuelva a ser candidato o candidata a absolutamente ningún cargo de elección popular en Venezuela, nunca más”, declaró con firmeza, reflejando un deseo de purificar el espectro político del país.
Reforma electoral o terrorismo de Estado
Esta declaración no solo marca un punto de inflexión en la política venezolana sino que también refleja una creciente preocupación por la integridad de los procesos electorales, en un contexto donde la mayoría democrática ha denunciado repetidamente irregularidades y fraude en elecciones pasadas. La propuesta de Rodríguez abre la puerta a un debate sobre cómo se puede asegurar que las elecciones reflejen verdaderamente la voluntad del pueblo venezolano, sin ser manipuladas por actores que, según el gobierno, buscan socavar la democracia.
Aunque el tono de la convocatoria sugiere una apertura para el diálogo, Rodríguez dejó claro que la participación no es obligatoria, insinuando que aquellos partidos opositores que se abstengan de participar no tendrán derecho a criticar el proceso resultante. “El que no quiera venir no hace falta (…) pero después no se vaya a ir a chillar”, expresó.

