Este domingo, Nicolás Maduro cumplió una semana detenido en Nueva York. Desde el Centro Metropolitano de Brooklyn envió su primer mensaje Nueva York dirigido directamente a su familia.
La comunicación, además, fue difundida por su hijo, Nicolás Maduro Guerra, durante un encuentro del Partido Socialista Unido de Venezuela, donde relató con detalle las palabras enviadas.
Según el diputado, Maduro ya conversó con sus abogados y, por lo tanto, espera el avance de su juicio ante el Tribunal Federal del Distrito Sur.
Maduro Guerra compartió la frase de su padre: “No estén tristes, nosotros estamos bien, somos luchadores”. Ese mensaje Nueva York, en consecuencia, buscó transmitir fortaleza y calma.
El mensaje fue revelado en medio de alta tensión política. Asimismo, Maduro compareció ante el juez Alvin K. Hellerstein en Nueva York, generando expectativa internacional.
Su entorno asegura que, pese al encierro, Maduro mantiene buenas condiciones físicas y mentales. Además, la familia insiste en que conserva firmeza y actitud desafiante.
“Está fuerte, no lo vencieron. Nosotros debemos estar fuertes también”, expresó Maduro Guerra, subrayando que el mensaje Nueva York, por tanto, refleja resistencia y confianza en superar circunstancias adversas.
El mensaje de Maduro en Nueva York
Para sus allegados, la intervención militar estadounidense fue, igualmente, una muestra de fuerza desproporcionada contra un hombre que, aseguran, no pudieron derrotar por otras vías.
Mientras tanto, en Venezuela, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió el mando interino. Por ello, el chavismo busca cohesión interna para enfrentar la ausencia de su principal líder político.
Maduro Guerra pidió seguir el legado de Hugo Chávez y cerrar filas en torno a la dirigencia actual, destacando que el mensaje Nueva York inspira unidad política.
“La fortaleza del chavismo está en la unidad. Pase lo que pase, debemos mantener confianza en Delcy, Jorge y Diosdado”, afirmó Maduro Guerra públicamente.
El cierre del discurso reafirmó que, pese a la detención, Maduro mantiene firmeza. Su mensaje Nueva York, finalmente, se convirtió en símbolo de resistencia política y familiar.

