Luego del intento de asesinato que sufrió el miércoles el primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, la nación europea evidencia fuertes divisiones políticas.
El ministro eslovaco del Interior, Matus Sutaj Estok, alertó que el país está «al borde de una guerra civil» por la tensión política.
Durante una rueda de prensa, en la que estuvo acompañado por el titular de Defensa, Sutaj declaró que un sospechoso fue detenido por el ataque contra Fico, y que la investigación inicial reveló «una clara motivación política» detrás del intento de asesinato.
Al referirse a una posible guerra civil, el funcionario llamó a la población a cesar los comentarios “tan odiosos en las redes sociales (…) por favor, paremos esto inmediatamente», señaló.
Sobre la salud del primer ministro, se supo que fue operado con éxito y ahora su vida está ya está fuera de peligro, dijo el viceprimer ministro eslovaco, Tomas Taraba, en declaraciones a la BBC.
«Por lo que sé, la operación salió bien y creo que al final sobrevivirá», afirmó y aclaró que Fico «no está en una situación que ponga en peligro su vida en este momento».
Este lamentable hecho mereció el pronunciamiento internacional. El expresidente y actual vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, Dmitri Medvédev, expresó que el intento de asesinato sufrido por el primer ministro de Eslovaquia no fue sorpresivo y está profundamente vinculado a sus posiciones ideológicas, afines a Rusia.
«Fico representa esa parte del ‘establishment’ europeo que no ha perdido el contacto con la realidad y no quiere que sus ciudadanos se conviertan en cenizas grises radiactivas. Y, por supuesto, él era el objetivo», escribió Medvédev este jueves en sus redes sociales.

