Las lluvias monzónicas sin precedentes han desatado un desastre humanitario en el norte de Pakistán, causando la muerte de al menos 307 personas y dejando a 23 heridas en las últimas 48 horas. La información, proporcionada por la Autoridad Nacional de Gestión de Desastres (NDMA), revela la escala de la tragedia que también incluye inundaciones repentinas, deslizamientos de tierra y caídas de rayos.
La provincia de Khyber Pakhtunkhwa ha sido la más golpeada, registrando más de 180 muertes y 23 heridos, además de 31 personas desaparecidas. La infraestructura ha sufrido daños masivos, lo que dificulta las labores de rescate y la llegada de ayuda a las zonas más remotas y afectadas.
El Gobierno y las organizaciones de ayuda están en una carrera contra el tiempo. La PDMA, el Ejército paquistaní, los servicios de rescate locales y voluntarios se han movilizado para llevar a cabo operaciones de socorro. En un esfuerzo conjunto, han logrado rescatar a 1,834 personas y evacuar a más de 700 turistas, junto con 98 vehículos, de la zona de Ratti Gali en Cachemira.
Sin embargo, la situación sigue siendo crítica. Con las lluvias pronosticadas para continuar, el riesgo de más inundaciones y deslizamientos de tierra es alto. El país y la comunidad internacional se enfrentan ahora al desafío de proporcionar no solo ayuda de emergencia, sino también apoyo a largo plazo para la reconstrucción y la resiliencia en una de las regiones más vulnerables del país.
EFE / RDN

