Momentos de pánico absoluto y tensión extrema se vivieron a bordo de un vuelo comercial que cubría la ruta entre Dubái y Tel Aviv, según relató la madre de una de las pasajeras que presenció el dramático suceso. La tranquilidad del trayecto se rompió de forma abrupta cuando los viajeros comenzaron a escuchar gritos desesperados provenientes de la cabina de mando. De acuerdo con el testimonio de la mujer, los pasajeros escucharon voces de auxilio del propio piloto, quien gritaba repetidamente: «¡ayuda, ayuda, ayuda!», mientras la aeronave experimentaba un descenso repentino y violento.
Alerta de secuestro y maniobras extremas en el espacio aéreo
El avión, un Boeing 737 MAX 8 con 174 pasajeros a bordo —incluyendo a 27 menores de edad—, transmitió una señal de emergencia aproximadamente 90 minutos después del despegue, justo cuando ingresaba al espacio aéreo de Jordania. En ese instante, la aeronave realizó un giro brusco hacia el territorio de Arabia Saudita y comenzó a perder altitud de manera alarmante. Los datos de los sistemas de monitorización de vuelo revelaron que, durante su fase de crucero a unos 35.000 pies (aproximadamente 10 kilómetros de altura), el avión registró un descenso vertical repentino a una velocidad de picado superior a los 30.000 pies por minuto, acompañada de una velocidad respecto al suelo que superaba los 500 nudos (unos 930 km/h).
Lucha física por el control de los mandos
Fuentes de seguridad e informes de medios israelíes indican que el incidente se originó por una severa disputa física en la cabina de mando. Los reportes preliminares señalan que uno de los pilotos habría intentado realizar una maniobra extrema para estrellar la aeronave en lo que se presume como un intento de suicidio colectivo. La catástrofe se evitó únicamente gracias a la rápida y decidida intervención del copiloto, quien se abalanzó sobre su compañero para arrebatarle el control de la palanca de mando y los timones. Tras una tenaz lucha física, el copiloto logró estabilizar el avión en el último momento, salvando la vida de las 174 personas a bordo.
Despliegue militar y desvío de emergencia a Arabia Saudita
La gravedad de la situación provocó que el avión emitiera inicialmente el código de emergencia general 7700, para luego cambiar al código 7500, que alerta sobre una interferencia ilícita o secuestro en curso. Ante esta señal, la Fuerza Aérea de Israel desplegó de inmediato aviones de combate en preparación para una posible amenaza a la seguridad nacional, mientras que el primer ministro Benjamín Netanyahu convocó a una reunión de emergencia con altos funcionarios de Defensa. Finalmente, tras controlar la situación en la cabina, el avión fue autorizado a realizar un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto Príncipe Sultan bin Abdulaziz en Tabuk, Arabia Saudita, donde los pasajeros fueron puestos a salvo.
Antecedentes de tragedias aéreas por acción deliberada
Este alarmante suceso evoca de inmediato tragedias del pasado donde la acción deliberada de un miembro de la tripulación provocó catástrofes aéreas. El caso más emblemático ocurrió en marzo de 2015, cuando el copiloto Andreas Lubitz bloqueó la puerta de la cabina de un vuelo de Germanwings que viajaba de Barcelona a Düsseldorf, aprovechando la ausencia del piloto principal para estrellar intencionadamente el Airbus A320 en los Alpes franceses, cobrándose la vida de las 150 personas a bordo. Las autoridades de aviación civil internacional y los organismos de seguridad ya han iniciado una investigación exhaustiva para esclarecer los detalles de la disputa y determinar las responsabilidades penales del piloto involucrado en este nuevo y alarmante incidente.

