Una familia cristiana en un pueblo hostil al Evangelio en el sur de Asia sufrió un incendio provocado por sus propios vecinos.
El incidente ocurrió mientras Diya y su familia dormían después de una reunión de oración. A pesar de los gritos de ayuda, nadie acudió en su auxilio.
Al salir de la casa, se dieron cuenta de que su motocicleta también había sido robada. La casa, junto con sus pertenencias y cultivos, quedaron reducidos a cenizas.
Christian Aid Mission informó que esta fue la tercera persecución que la familia enfrentó en la aldea. Dos años atrás, la hija de Diya fue atacada y luego su ganado fue liberado para destruir sus cosechas.
“Esta familia está sufriendo persecución. Pero todavía siguen siendo fuertes en su fe”, dijo un líder local.
Según un informe de la Christian Aid Mission, la zona donde reside Diya ha experimentado un aumento en la persecución contra los cristianos.
Durante el último año, casi 250 iglesias fueron devastadas en la región y es casi imposible reunirse los domingos para adorar.
En un trágico incidente en diciembre de 2023, un pastor fue agredido violentamente mientras decoraba su hogar para la Navidad, y otro pastor fue amenazado para que renunciara a su fe en Jesucristo.
“Ha caído sobre nosotros una gran prueba. Y ningún medio de comunicación tiene el valor de hablar de persecución cristiana”, informó el dirigente.
De acuerdo con la organización Puertas Abiertas, más de 365 millones de seguidores de la fe cristiana enfrentan una severa persecución y discriminación a nivel mundial. En Asia, dos de cada cinco cristianos son víctimas de persecución.
«Los ataques contra los cristianos se están volviendo peligrosamente violentos, con iglesias e instituciones cristianas en el punto de mira, mientras los creyentes se enfrentan a la censura digital y miles de personas son desplazadas en todo el mundo», informó una fuente.
En naciones del sur de Asia, numerosos individuos han sido expulsados de sus comunidades y otros han perdido la vida. Muchos han tomado la difícil decisión de separarse de sus seres queridos para proteger a sus hijos.
Sin embargo, a pesar de las adversidades, los misioneros locales persisten en difundir el mensaje evangélico. Recientemente, se congregaron en un sitio clandestino para compartir apoyo y motivación entre sí.
“En un momento como este, una conferencia de liderazgo fue una gran bendición. Estamos empezando a ver claramente que fuimos traídos aquí con un propósito. Dios no desperdicia nuestro sufrimiento”, concluyó el líder.

