Nueva York, Estados Unidos.- En el marco del debate general de la 81° Asamblea Ordinaria de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la presidenta de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, centró su intervención en el impacto global de las nuevas tecnologías y la urgencia de establecer un marco ético para su implementación. Durante su discurso en la sede del organismo multilateral en Nueva York, la Mandataria Nacional destacó que la Inteligencia Artificial (IA) representa una verdadera revolución tecnológica y un hito de transformación sin precedentes para la humanidad, cuyo rumbo debe ser guiado por la cooperación y la equidad.

La Inteligencia Artificial como motor de desarrollo social

A juicio de la Jefa de Estado, la IA posee un potencial transformador que, de ser empleado correctamente, «significará un desarrollo sin precedentes en la salud, ambiente, los procesos productivos y la vida en general». Rodríguez enfatizó que la tecnología no debe ser vista únicamente como un instrumento de acumulación corporativa o de control geopolítico, sino como una herramienta pública orientada a resolver los problemas más apremiantes de la población mundial, tales como las crisis climáticas y las deficiencias en los sistemas sanitarios globales.

Un llamado contundente a la cooperación internacional

En su alocución, Rodríguez hizo un llamado contundente a la cooperación internacional frente a los complejos retos que impone esta era digital. Resaltó que los gobiernos, el sector tecnológico y la comunidad científica internacional «tienen la inmensa responsabilidad de no desviar el propósito constructivo y vital de la IA para beneficio de los ciudadanos, así como de no profundizar la brecha y la desigualdad digital en el mundo». La mandataria advirtió sobre los riesgos de que el monopolio tecnológico de unas pocas naciones termine por marginar aún más a los países en desarrollo.

Soberanía tecnológica y bienestar social

Finalmente, la Jefa de Estado mostró el firme compromiso de Venezuela con un modelo de desarrollo tecnológico inclusivo, que priorice la soberanía nacional y el bienestar social por encima de los intereses particulares y comerciales. Con esta postura, el Gobierno venezolano aboga por una gobernanza global de la Inteligencia Artificial que sea democrática, transparente y respetuosa de la autodeterminación de los pueblos, garantizando que los avances de la modernidad beneficien de manera equitativa a toda la comunidad internacional.

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