La influencer y empresaria sueca Matilda Djerf, creadora de la reconocida marca Djerf Avenue, está envuelta en una grave controversia tras las revelaciones de un documental que recoge los testimonios de empleados que denuncian abusos psicológicos y laborales dentro de su empresa. El reportaje, emitido por un medio sueco, ha generado un intenso debate público sobre su figura y el ambiente en la marca.
Exempleados describieron la oficina de Matilda Djerf como «el peor lugar donde han trabajado», con una cultura laboral que calificaron de «terror psicológico». Los testimonios relatan episodios de gritos, insultos y favoritismos, donde los empleados eran menospreciados frente a sus compañeros y sometidos a humillaciones constantes.
Uno de los relatos más impactantes narra cómo Matilda mantenía un baño exclusivo para su uso y el de sus «favoritos», mientras que otro empleado tuvo que limpiarlo como castigo tras usarlo por no conocer esta exclusividad. Según las denuncias, sus prácticas reforzaban la jerarquización y exclusión en el lugar de trabajo, provocando una atmósfera de miedo entre los trabajadores.
Una empleada declaró haber sufrido su primera crisis de ansiedad tras ser reprendida públicamente por Matilda. «Estaba tan asustada que no podía dejar de temblar», confesó. Otros testimonios detallan que llorar en la oficina era algo cotidiano, y que el estrés y la falta de confianza en sí mismos afectaron gravemente su salud mental.
Los empleados también señalan comentarios despectivos hacia el físico de las trabajadoras. Según una de las denuncias, Matilda rechazó fotografías de una modelo de talla grande por considerarla «demasiado gorda». También criticaba a los empleados por su apariencia, lo que contradice los valores inclusivos que promueve públicamente Djerf Avenue.
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El documental también muestra la postura de expertos en psicología laboral que califican estas prácticas como violaciones graves de la ley sueca sobre entornos de trabajo saludables. A pesar de las promesas de mejoras por parte de la marca, los testimonios indican que los problemas persisten, dejando una huella profunda en quienes han trabajado allí.
Ha pedido disculpas por Instagram
Matilda Djerf ha respondido a las acusaciones mediante un comunicado en redes sociales, donde ha pedido disculpas a quienes se hayan sentido afectados. Sin embargo, admitió que no se reconoce en todas las acusaciones y que su liderazgo carecía de preparación. «Nunca imaginé que la empresa alcanzaría este tamaño y, bajo tanto estrés, no fui la líder que deseaba ser», afirmó. También anunció medidas como la contratación de un coach y un psicólogo organizacional para mejorar la cultura interna.
El impacto de estas revelaciones ha polarizado a la opinión pública. Mientras algunos fans han prometido boicotear la marca, otros argumentan que Djerf está siendo tratada con mayor severidad por ser una mujer joven al frente de una empresa. Lo que queda claro es que la imagen de la influencer, basada en valores positivos y sostenibles, enfrenta su mayor desafío hasta la fecha.
El Confidencial/RDN

