En San Francisco, la esperanza se cocina a fuego lento. La refacción de casas de alimentación transforma vidas vulnerables gracias al compromiso social del Plan Cayapa de la Alimentación.


Cada día, más de siete mil personas reciben comida gratuita en espacios que ahora lucen renovados, dignos y funcionales. Por eso, refacción de casas de alimentación cobra sentido.


Refacción de casas de alimentación dignifica espacios comunitarios y fortalece el tejido social


La Alcaldía Bolivariana de San Francisco inició la intervención de 38 comedores comunitarios, comenzando por la Casa Negra Matea II en El Callao, Domitila Flores.


Además de pintura y techos nuevos, en la refacción de casas de alimentación se instalaron cocinas industriales, utensilios y electrodomésticos. Así, se dignifica el esfuerzo de las madres procesadoras y mejora la atención social.


Eumelia Silva, responsable municipal de alimentación, destacó que esta acción cumple una promesa del alcalde Héctor Soto y responde al llamado del presidente Nicolás Maduro.


“Estamos cumpliendo el sueño de las madres procesadoras”, dijo Silva. “Este programa social garantiza el sustento diario de miles de personas en situación de vulnerabilidad nutricional”.


Por su parte, Isabel Regoce, encargada de la Casa Negra Matea II, expresó su emoción: “Ahora podremos atender mejor a abuelos, embarazadas, niños y adolescentes”. refacción de casas de alimentación


Asimismo, Zoraida Río, beneficiaria de 72 años, agradeció profundamente: “Fui operada de cataratas y este comedor me permite alimentarme todos los días. Es una bendición para mí”.


De igual modo, Catalina Calderón, del sector El Taparo, celebró la dotación recibida: “Estamos felices. Esta gestión ha traído soluciones reales a nuestras comunidades más necesitadas”.


En cada testimonio, refacción de casas de alimentación no solo mejora estructuras, sino que también restaura la dignidad de quienes las habitan con esfuerzo diario.


Mientras tanto, este despliegue social abarca las siete parroquias del municipio, garantizando alimentación balanceada y espacios seguros para quienes más lo necesitan.


Por ende, la comunidad se une en gratitud y compromiso, reconociendo que estas obras de refacción de representan más que infraestructura: son un acto de justicia social.


Finalmente, con cada pared pintada y cada cocina instalada, se fortalece el tejido humano de San Francisco. La transformación apenas comienza, pero ya se siente.

RDN

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