Por primera vez en su historia, Bolivia celebró una segunda vuelta presidencial. Rodrigo Paz gana la presidencia de Bolivia con el 54,57 % de los votos.
Aunque la jornada electoral comenzó con incertidumbre, miles de ciudadanos acudieron a las urnas impulsados por el deseo de cambio y renovación democrática.
El Tribunal Supremo Electoral confirmó los resultados con el 97,75 % de actas escrutadas. En consecuencia, Jorge Quiroga quedó atrás con el 45,43 % de los sufragios.
Rodrigo Paz, es economista de 58 años, representa al Partido Demócrata Cristiano. Su victoria marca el fin de dos décadas de gobiernos socialistas.
Nacido en España durante el exilio familiar, Paz es hijo del expresidente Jaime Paz Zamora. Además, su carrera política comenzó en Bolivia en 2002.
Fue diputado, concejal y alcalde de Tarija. Por eso, desde 2020 se desempeñó como senador, ganando respaldo institucional y experiencia ejecutiva.
Aunque sorpresiva, su victoria en primera vuelta con el 32,06 % lo posicionó como favorito. En cambio, Quiroga obtuvo solo un 26,70 %.
Rodrigo Paz gana la presidencia de Bolivia y promete descentralización fiscal
Durante la campaña, Paz propuso un modelo de “capitalismo para todos”. Por lo tanto, prometió descentralizar recursos, reducir impuestos y mantener el gasto social.
Su enfoque económico busca sacar al país de la peor crisis en cuatro décadas. De hecho, la inflación y el desempleo han golpeado duramente a los bolivianos.
El nuevo presidente asumirá el cargo el 8 de noviembre. Mientras tanto, su mandato inicia con grandes expectativas y desafíos estructurales urgentes.
La transición pondrá fin al liderazgo del Movimiento al Socialismo. Evo Morales y Luis Arce gobernaron desde 2006 consolidando un modelo estatista.
Bolivia enfrenta una oportunidad única para redefinir su rumbo. Por eso, la ciudadanía exige transparencia, eficiencia y respeto por las libertades democráticas.
Rodrigo Paz gana deberá unir al país, sanar divisiones y construir consensos. En consecuencia, su liderazgo será clave para lograr estabilidad y crecimiento sostenido.
Sin embargo, la historia se escribe con cada voto. Bolivia eligió avanzar, romper ciclos y apostar por una nueva visión política y económica.

