El tráfico de restos humanos en Harvard estremeció a la comunidad médica y judicial de Estados Unidos, luego de que Katrina Maclean se declarara culpable por delitos graves.
La mujer de 46 años, residente de Bradford, Massachusetts, admitió ante el juez principal Matthew W. Brann haber participado en operaciones ilegales entre 2018 y 2022.
Según el Departamento de Justicia, Maclean adquirió y trasladó restos humanos robados de la Facultad de Medicina de Harvard, plenamente consciente de su origen ilícito y macabro.
Los restos eran transportados desde Massachusetts hasta Pensilvania, donde eran vendidos a terceros.
Las operaciones se extendieron durante cuatro años y se apoyaban en comunicaciones telefónicas y redes sociales, lo que permitió que la red se expandiera rápidamente.
La investigación identificó a Cedric Lodge, exdirector de la morgue del Programa de Donaciones Anatómicas de Harvard, como principal responsable del robo de órganos y cuerpos.
Tráfico de restos humanos en Harvard revela red criminal
Lodge, junto a su esposa Denise, trasladaba los restos desde Boston hasta Nuevo Hampshire, donde los vendía directamente a Maclean y otros compradores vinculados con la red.
Entre las revelaciones más inquietantes, el negocio de Maclean, Kat’s Creepy Creations, elaboraba muñecas y figuras con estética macabra, algunas incluyendo restos humanos reales.
En 2023, el FBI allanó la tienda y el domicilio de la acusada en Salem, encontrando pruebas que confirmaban las transacciones ilegales realizadas.
Entre ellas, la compra de dos cabezas parcialmente diseccionadas por 600 dólares al exdirector de la morgue de Harvard, evidencia clave para el proceso judicial.
Además de Maclean, otros implicados como Jeremy Pauley, Cedric y Denise Lodge, Joshua Taylor, Andrew Ensanian, Matthew Lampi y Angelo Pereyra se declararon culpables.
Mientras algunos recibieron condenas de entre 15 y 18 meses de prisión, otros esperan sentencia definitiva, según informó la fiscalía federal en comunicado oficial.
La fiscalía recordó que el tráfico de restos humanos en Harvard contempla penas de hasta 10 años de cárcel, libertad supervisada y multas significativas.

