La trata de personas en Florida dejó 116 detenidos y cinco víctimas rescatadas durante la «Operation Relentless Summer». El operativo se desarrolló durante casi dos meses en Hillsborough County contra redes de explotación sexual, depredadores de menores y distribución de material de abuso sexual infantil.
Las autoridades utilizaron operaciones encubiertas en internet, órdenes de registro, investigaciones relacionadas con la dark web y operativos en hoteles y moteles. También investigaron a personas que presuntamente viajaban para encontrarse con menores y verificaron a delincuentes sexuales registrados.
La trata de personas en Florida permitió identificar a cinco víctimas. Entre ellas había tres mujeres adultas y dos adolescentes de 16 años, según los reportes difundidos tras el operativo.
Trata de personas en Florida: así actuaban los investigados
Uno de los casos destacados corresponde a Frank Amiekumo, de 35 años. Las autoridades lo señalan por presuntamente explotar sexualmente a mujeres y adolescentes durante cuatro años en Florida, Louisiana y Texas.
La trata de personas en Florida también incluyó investigaciones contra personas que utilizaban identidades falsas y amenazas para controlar a sus víctimas. Amiekumo habría reclutado mujeres para clubes de striptease y proporcionado documentos falsos a menores.
El sospechoso fue detenido en el Aeropuerto Internacional de Tampa antes de que pudiera abandonar el país. Otro caso involucra a Eric Perez Pérez, arrestado después de un registro en su apartamento de Tampa.
Los investigadores aseguraron que encontraron en el teléfono de Pérez más de 100 archivos de material de abuso sexual infantil. También localizaron contenido relacionado con actividades sexuales con animales.
La trata de personas en Florida llevó a las autoridades a reforzar las advertencias dirigidas a las familias. Los funcionarios recomendaron supervisar las aplicaciones, redes sociales y videojuegos que utilizan los menores.
Las autoridades también pidieron a los padres conocer con quién conversan sus hijos y qué información comparten. Advirtieron que los depredadores pueden utilizar plataformas digitales para ganarse la confianza de los menores.

