Una nueva emergencia ambiental mantiene en alerta máxima a la provincia costera de Esmeraldas, en el norte de Ecuador, tras registrarse un grave derrame de petróleo que ha contaminado las aguas del río Cupa. El incidente, ocurrido a la altura del cantón Quinindé, obligó a las autoridades municipales y a las empresas de agua potable a suspender de manera preventiva la captación y distribución del recurso hídrico desde la planta de tratamiento de San Mateo, afectando el suministro de miles de familias en la región.
Fuga en el SOTE activa protocolos de contingencia
La empresa pública estatal Petroecuador confirmó que el origen del derrame se localizó en el Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE), una de las dos principales arterias de transporte de crudo del país, específicamente a la altura del kilómetro 420, en el recinto Cupa del cantón Quinindé. Tras detectarse la fuga de hidrocarburos, la estatal movilizó a más de 50 técnicos especializados para ejecutar labores de contención, que incluyeron la colocación de barreras absorbentes en el río y la instalación de una camisa de refuerzo para sellar la fisura en la tubería.
Impacto inmediato en el abastecimiento de agua potable
La presencia de una cantidad considerable de hidrocarburos en el río Cupa, que desemboca en las fuentes de captación de agua dulce de la zona, encendió las alarmas de las autoridades locales. La Empresa Pública Municipal de Agua Potable y Saneamiento de Esmeraldas (EPMAPSE) interrumpió las operaciones en la planta de San Mateo para evitar que el crudo ingresara a la red de distribución urbana, una medida que busca salvaguardar la salud pública pero que deja temporalmente desabastecidas a varias localidades, incluida la parroquia de Viche.
Antecedentes y vulnerabilidad de la infraestructura
Este suceso revive la preocupación de los habitantes de Esmeraldas, una provincia históricamente afectada por incidentes similares en la infraestructura de transporte de hidrocarburos. El SOTE, inaugurado en 1972, transporta el crudo desde la región amazónica hasta los puertos de exportación en la costa del Pacífico, y ha sufrido múltiples roturas a lo largo de sus décadas de operación debido a factores geológicos y al desgaste de sus materiales, lo que subraya la urgente necesidad de modernización y mantenimiento preventivo en el sector energético ecuatoriano.

